miércoles, 26 de octubre de 2011

La tararira mas famosa

Pescaron una tararira con tres ojos en un lago de Córdoba en el que vierte sus desechos una central nuclear. Como será la necesidad de llenar espacios de información, que una crónica mínima crece en forma tan desproporcionada a su importancia.
En treinta años de ver casos en todas las especies, he encontrado decenas de cosas así. Terneros con dos cabezas, o con cinco y hasta seis patas, gallinas nacidas sin ojos, deformaciones de manos y patas en corderos y potrillos, y montones de anormalidades grandes y pequeñas. Muchas las mostré en este mismo blog.
Y así ha sido desde el comienzo de los tiempos.
El material genético de los seres vivos tiene miles de millones de posibilidades de recombinarse en el momento de la fecundación y siempre han nacido criaturas “distintas”.
Esto es la esencia de la evolución. Cuando los “distintos” se adaptan mejor al medio que los rodea tienen más posibilidades de sobrevivir y reproducirse. Entonces aquellos “distintos” son los que inician una nueva línea genética y se perpetúan hasta que aparece otro “distinto” más exitoso.
Lo que pasa en estos tiempos de súper información es que este pescadito de Córdoba es comentado hasta en los diarios de la Cochinchina, con lo que un hecho menor se multiplica hasta el infinito, sumado a esto que la noticia es tratada y comentada por legos de todo calibre que se deliran imaginando que el asunto se debe a emanaciones nucleares, o al calentamiento global, o a la contaminación de lagos y lagunas, o a los aerosoles que destruyen la capa de ozono. Hasta son capaces de agregar que la mutación se originó en las patas sucias del croto que se lavó en la orilla.
Cuando alguna de estas cosas afecta verdaderamente la tierra, los efectos son un poquito más violentos y generalizados.
¿Se acuerdan de Chernobyl?

martes, 25 de octubre de 2011

Se fue sin ruido

Lujan Benitez se despertó a las tres de la mañana, como en todas las noches del último mes. Le estaba costando dormir parejo. Abrió los ojos en la oscuridad del rancho, y se incorporó en el catre hasta poder respirar un poco mejor. Los años de cigarro y vino le pesaban en los pulmones y en la espalda. Sintió el cuerpo dolorido igual que el día anterior. Hacía frío. Mucho frío. Pero él casi ni lo sintió. Estaba acostumbrado. Prendió el candil, se vistió entre rezongos y prendió la cocina económica antes de ir al baño. La débil llamita creció enseguida y calentó la pava, con el agua para los primeros mates.
Puso la radio bien fuerte y se sentó en la silla bajita despuntando pensamientos.
Vivía solo desde que su mujer se fue con otro. Mario, su único hijo, hacía cinco años que se le había perdido ¿Quién sabe dónde andaría?
El patrón le decía que se tomara los domingos libres, pero no tenía donde ir ni a quien ver, así que se entretenía acomodando la quinta, lavando su ropa, tusando los caballos o en alguna otra manualidad chiquita.
Ese 20 de septiembre había que vacunar la hacienda. Seguro que vendría “Pajarito” Gutierrez para ayudarle a encerrar. Y después el veterinario, el jefe con el hermano, y algún otro comedido que siempre los acompañaba.
Pero Luján ya no tuvo fuerzas. Ensilló despacio. Charlo un rato con Pajarito, y en cuanto clareó el día, salieron al potrero grande a juntar el primer lote de vacas.
Yo llegué a las siete y media. Pajarito lo había traído hasta la casa cruzado en el caballo. Me contó que de pronto, Lujan se agarró el pecho y se fue deslizando hasta el suelo sin quejarse.
Se murió sin hacer mucho ruido. Como vivió. El velorio fue cortito y no lo acompañó casi nadie.

viernes, 21 de octubre de 2011

Seis especies

No es común que pase pero a veces se da.
Ayer atendimos seis especies animales. Revisamos una yegua Pura sangre de carrera con problemas postparto, castramos un cerdo padrillo, tratamos un perro dobermann con un linfoma grave, hicimos una ovariectomía a una perra, aplicamos algunos remedios a un cordero enfermo, asistimos el parto de una vaquillona e hicimos tacto a algunas vacas, castramos terneros, atendimos un toro con hematoma de pene y por fin hicimos una ecografía a una gata para ver si estaba preñada.
Vacas, ovejas, caballos, cerdos, perros y gatos. A veces se da.

jueves, 20 de octubre de 2011

Y no lo ven

Es común que vacas y caballos aparezcan como este pobre novillo que vemos en la foto.

Alambres, hilos y cables tirados en el campo, suelen enredarse en sus patas de tal manera que terminan cortando la piel y comprimiendo hasta el hueso.

Lo notable es que la mayoría de las veces los dueños no se dan cuenta de lo que pasa. Solo piden nuestra ayuda cuando la bestia ya no apoya mas esa pata y la notan dos o tres veces mas gruesa que lo normal.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mucha bronca

Mucha bronca. Eso es lo que sentí cuando me contaron que un Pitbull había atacado a un hombre conocido destrozándole una pierna cuando pasó caminando frente a una heladería, donde la bestia dormía sin ninguna vigilancia.
Ya hable del tema en este lugar. Y mi enojo tiene que ver con muchos colegas que alegremente opinan que un perro de cualquiera de las razas grandes, es una mascota cuyo carácter solo depende de lo bien criado que esté.
Estudié Neurofisiología muchos años y el tema Comportamiento Animal está dentro de mis ocupaciones, lo que me permite dar una opinión con algún fundamento, sumado esto a los datos cada vez más crudos, de animales que lastiman seriamente, o matan a seres humanos.
Digo entonces que estos bichos, independientemente de su crianza, son bombas a punto de explotar. Una reglamentación muy estricta tiene que impedir que se comercialicen libremente. El que quiera tenerlos será conciente y responsable de un animal peligroso para sí mismo y para los demás, y tratarlo en consecuencia.
Y en muchos casos, tratar de esconder su cobardía y debilidad, detrás de un arma más manejable que un perro cuya raza ha sido moldeada para el ataque y la pelea, que tiene mucha más fuerza y agilidad que la mayoría de nosotros, y que destaca a la agresividad y al coraje entre sus cualidades.

martes, 11 de octubre de 2011

Teoría y práctica

Con los años de ejercicio de cualquier profesión pasan dos cosas.
La primera es que adquirimos numerosas rutinas, y destreza y seguridad en algunas técnicas. Pero la segunda es que nos alejamos cada vez más del estudio sistemático.
Han proliferado los congresos, jornadas, charlas técnicas y seminarios, tratando de cubrir estos espacios, pero creo que muy lejos están de lograrlo. Son pocos los casos en que el orador brinda sus propias experiencias. Generalmente da detalles teóricos de su tema, en excelentes presentaciones en power point. Lo novedoso es que el acceso al conocimiento en estos tiempos es ilimitado, y los contenidos de todas estas charlas están al alcance de cualquiera.
Solo falta tiempo y concentración.
Creo que es deber de cualquier profesional dedicar un tiempo de su día a la lectura dirigida y a profundizar un tema, tal como lo hacía en sus tiempos de estudiante. Pero aunque suena simple, es muy difícil de lograr. Se nos pasan las horas detrás de mil detalles y siempre va quedando rezagado el espacio del estudio y la reflexión.
Los que ejercemos cualquier profesión integralmente, nos apoyamos cada vez más en nuestra experiencia, mientras que los colegas que han quedado en los claustros universitarios, o dedicados a la investigación, abundan en horas de lectura pero desconocen las exquisiteces de la práctica.
La persona que sintetice ambas cosas es invalorable.

sábado, 8 de octubre de 2011

No mas zorrinos

Parece que me he convertido en un gurú de los zorrinos. A raíz de dos notas que escribí en este blog sobre el tema, donde contaba algunas experiencias con los mismos y di algún detalle de una simple técnica quirúrgica que desarrollamos, he recibido montones de consultas. La mayoría preguntando cómo conseguirlos, aunque también por alguna cuestión sanitaria o tratando de que les brinde más datos sobre su nutrición y cuidados.
Para contestar todo en una vez y terminar con el tema, les digo que los zorrinos no se venden ni se compran (que yo sepa), solo cae algún pichón sin madre en alguna casa y esto es de casualidad.
Además, no hay mayores misterios en cuanto a su alimentación y cuidados. Son mamíferos carniceros bastante parecidos en muchos aspectos a los gatos.
Así que creo que lo mejor, si no son gente de campo o que tenga relación con el medio, es olvidarse de ellos como mascotas y tratar de conseguir un perro manso o un gato juguetón.

jueves, 6 de octubre de 2011

Golpeador golpeado

En tantos años por el campo he visto montones de tipos garroteadores. Es gente que se descarga con cuanto animal tiene a mano.
Si se retoba un novillo, allá van y lo recuestan contra el alambre en algún caballo vivaracho, y le van moliendo el lomo a palos metros y metros… ¡Pa que aprenda!
Si un perro torea donde no debe y les hace volver una vaca de las que están encerrando, no lo retan, le tiran con lo que tengan a mano. Una vez tuve que atender uno, al que le habían perforado un pulmón con un cuchillo en estas maniobras.
Si el caballo en el que van montados esta alunado, o no pisó como ellos quieren, le dan un palo por la cabeza para educarlo, y así han quedado mancarrones tuertos a causa de estos personajes.
Celestino Aldalur es un tipo así.
Ese día estábamos preparando el rodeo para el tacto y él se puso a apartar en la tranquera. Como siempre, agarró un palo grueso para ayudarse. Las vacas iban pasando al otro corral y dejábamos las crías atrás, pero había un ternerón empeñado en seguir a las vacas, así que varias veces Celestino tuvo que jugarse para atajar el animal.
¡Hasta que se calentó! Y en una arremetida del bicharraco, alzó el palo y se lo descargó en medio de la cabeza. El pobre animal cayó como fulminado por un rayo, pero la suerte quiso que el garrote rebotara en la cabeza de la víctima y se alzara directamente a la cara de Celestino. Fue tal el golpe, que el candidato cayo para atrás y se dio de nuca contra el poste de la tranquera. Y allá quedó tendido.
Hubo que llevarlo a la Sala de Primeros Auxilios y de ahí al Hospital de Lobería, donde estuvo una semana internado.
Dicen que ahora sigue pegando, pero con más cuidado.

martes, 4 de octubre de 2011

Lindo trabajito

Sábado a la tarde. Caía el sol. O por lo menos era la hora de la caída, porque una gruesa y morruda tormenta eléctrica ennegrecía el cielo. Recién había llegado de un Remate de Reproductores en Lobería. Teléfono.
-¿Jorge?-
-¡Sí! ¿Qué tal María?-
-¡Mal! Recién recorrí con mamá las vaquillonas, y hay una que no puede parir-
-¡….! ¿Y la tenés encerrada?-
-¡Nó! Anda suelta en el cerro. Tal vez la puedas enlazar-
-¡….! ¡Bueno! Salgo en un rato para allá-
Llegué ya de noche. Se oían truenos y se veían relámpagos al por mayor. Como corresponde, la enlacé en el primer tiro, pero la futura mamá, una vaquillona negra de unos 400 kilos, pegó un salto y salió disparando entre las piedras, sin darme tiempo a nada.
Después de correrla un buen rato conseguimos llevarla a un rincón. Ahí me largué al suelo, prendido de la cuerda, pero la bandida me arrastró casi 50 metros y no la pude parar. Además empezaron a caer las primeras gotas. La verdad es que pensé que no iba a poder.
Por suerte en el tercer intento, logré agarrar la soga de nuevo, y la tipa pasó por detrás de la camioneta haciendo que el lazo quedara apretado debajo de la rueda y por fin conseguí dominarla.
Después hubo que voltearla, preparar todo y sacar un lindo ternero negro. Pero eso fue un trámite.
Cuando nos despedimos en la tranquera, ya el viento y la lluvia castigaban con rigor, pero me volví contento a casa. Un lindo trabajito.