lunes, 16 de enero de 2012

Un enero caliente

Casi siempre el trabajo en grandes animales durante el mes de enero afloja un poco. Es la época para tomarse algún día de vacaciones en la playa o planear alguna carrera de diez o doce kilómetros para despuntar el vicio. Pero este enero se nos apareció especial. Hemos andado moviéndonos fuerte desde los primeros días del año. Partos, tactos, heridos, agusanados, enfermos de todas las especies y muchas otras cosas.
Además, estoy terminando de armar el segundo libro que, esta vez, será solo de relatos, anécdotas e historias. Así que sobran los motivos para madrugar y aprovechar la frescura de la mañana en el campo y después dedicarse a las teclas durante horas y horas.
Un enero caliente.



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