martes, 28 de marzo de 2017

Las sierras

     Mateando después de la recorrida

Ya les he contado muchas veces que San Manuel está metido entre las sierras del cordón de Tandilia. Uno no se cansa de recorrerlas porque cambian con las estaciones. Están llenas de animales salvajes. Hay ciervos, pumas, liebres, peludos, mulitas, zorros, vizcachas, carpinchos, hurones, comadrejas, gatos monteses y otra multitud de bichos. Además, hay una enorme cantidad de pájaros de todos los tamaños, plumajes y colores. Hasta vacas salvajes tenemos. Por lo menos en nuestra zona.
Y también hay montones de plantas. Algunas espinosas y otras desarmadas. Flores de todos colores, arbustos, árboles y arbolitos, decoran las piedras duras.

Esta bueno salir a caminarlas cuando hay un rato.   

martes, 14 de marzo de 2017

Con la santa paciencia


Llegué al campo y no había nadie. Solo la vaquillona que tenía que atender encerrada en un cargador. Me las tuve que ingeniar para inmovilizarla, porque la tipa tenía unos nervios locos y me quería agarrar a golpes contra las tablas. La até con mucho trabajo a un palo, le puse la mocheta y como seguía queriendo encarar cada vez que me acercaba, me tuve que sacar el pulover y taparle los ojos. Recién ahí pude darle la inyección endovenosa que necesitaba.

¡Más vale maña que fuerza! ¡Lástima que ahora tengo que lavar mi abrigo!

miércoles, 8 de marzo de 2017

Tiger es muy joven


Llegué a casa a mediodía muerto de hambre y bien cansado después de una mañana de trabajo fuerte en la manga. Comí apuradito, mientras veía algunas imágenes de la concentración de gente en Buenos Aires y después las noticias de los docentes en huelga.
La tarde fue casi tan dura como la mañana, así que en cuanto volví, me fui derecho a darme una ducha y preparé unos mates espumosos y reparadores.
Tiger me miraba hacer. Prendí un rato la tele para enterarme como había terminado la movida del día y me encontré con que todo el asunto había sido un gran despelote.
-¿Qué te parece Tiger? ¡Semejante cantidad de gente al pedo! ¿Quién les paga el día? ¿Qué es lo que quieren?-
Tiger, tranquilito como todo gato capón, me contestó:
-¡Será gente que se está muriendo de hambre y lucha por un poco de comida y un buen sueldo para vivir mejor! ¿O no?-
-¿Me estas cargando Tiger?-
-¡No! ¿Por qué? Yo tengo tres años y nunca vi algo así-
-¡Claro! ¡Vos decís eso porque solo tenés tres años! Yo tengo 59 y ¿Sabés que pienso? Que no hay caso. Que estamos jodidos. Estos días son muy tristes. Parece que no hubiera salida para Argentina con tanta gente enardecida como se está viendo. No entiendo si es poca memoria o boludez nomás, lo que tienen los que andan a los gritos haciendo el coro a los supuestos representantes de los trabajadores. Después de doce años de aguantar a la banda más perversa que saqueó el país y destruyó las instituciones, vemos montones de tipos diciendo que esta gente que gobierna es más de lo mismo. Que están en contra de los pobres. Que no hacen las cosas “bien”.
No soy un iluminado. Soy solo un trabajador incansable. En más de 35 años de profesión fui progresando con esfuerzo y sacrificio y, por suerte, sin precisar nunca que el Estado me regalara nada. Por eso creo que tengo autoridad para poder dar mi opinión.
Y veo que por fin llegó al gobierno gente con preparación y vocación de hacer las cosas bien por el país. Que todos los días van dando un pasito hacia adelante a pesar de todo. A pesar de los insultos, de la porción de justicia “legítima” que sigue con la injusticia, de la falta de mayoría en el Congreso, de los sindicalistas traidores que reciben lo que piden pero traban cualquier medida, de los supuestos periodistas que ahora hacen oposición queriendo ensuciar y emparejar al gobierno con los delincuentes anteriores, y a pesar también de  los simpatizantes del anterior gobierno, que siguen tan bocones como siempre y creyendo que su jefa es solo una víctima inocente-
-¡Tiger! ¿Me escuchas?-
El tipo se dio vuelta y me dijo: -La verdad es que me perdí cuando dijiste que estábamos jodidos ¡Perdón!-
-¡No hay problema! ¡Al final termino siempre en lo mismo!-

Apagué la tele y seguí tomando mate tranquilamente.     

jueves, 2 de marzo de 2017

Un caso triste

En plena cesárea

El ternerito deforme

La vaca de velorio

La enorme vaca Holando Argentino estaba llena de ilusiones con su futuro ternero. Había sido ganadora del premio “Vaca del año” en la Exposición de Córdoba, y apenas llegada al campo con su cucarda a cuestas, se la inseminó con semen de un excelente toro americano. Soñaba con tener un hijo Campeón en Palermo, y todo estaba dado para que su cría se destacara dentro de la raza.
Pero la cosa se complicó. El día del parto, Arturo Ordoñez la encontró haciendo pujos sin poder largar su cría. A la pobre se le caían las lágrimas porque sabía que cada minuto que pasaba era menos esperanza de que su bebé naciera vivo. Ordoñez es muy baqueano en esto de atender partos y en cuanto le metió la mano supo que el asunto era para cesárea. Me llamó desde el corral mismo donde la tenía encerrada y en un rato llegamos con Juan.
La vaca balaba tristemente pidiendo que nos apuráramos para cortarla. Por fin pudimos sacar el ternero. Pero eran todas malas noticias. No solo salió muerto, sino que tenía una rara malformación que lo hacía lucir como dos medio animalitos pegados entre sí. Una porción delantera relativamente normal y los cuartos traseros pequeños y deformes.
-¿Y? ¿Cómo está doctor?- Preguntó ansiosa la mamá -¿Vive?-
Lo cierto es que no tuve coraje para contarle la verdad, así que me hice el sordo y me fui para la camioneta con todos mis bártulos.
Al rato la largaron, y en cuanto se paró, se acercó a su cría muerta ¡Pobre vaca! Lo estuvo mirando un rato largo, como velándolo.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Calores de febrero

La pobre vaca insolada fue a morir justo dentro del bebedero

Cuatro de la tarde. Calor agobiante. Casi no había viento y la siesta era bochornosa. Cuando Gutierrez llamó, supe enseguida que la cosa era grave. Me contó que al entrar al potrero de las vacas, encontró cuatro muertas  y varias mas como “borrachas”, jadeando y con la lengua afuera.

En estos días nos tocaron varios casos de golpe de calor en rodeos de cría, y pensamos este era uno mas. Corrimos hasta el campo y nos encontramos con el cuadro desolador que nos había pintado por teléfono. A las apuradas tratamos a todas las afectadas e hicimos dos necropsias como para descartar algún otro problema. El trabajo confirmó las sospechas. Se trataba de varias nuevas víctimas de los calores inclementes de febrero.

sábado, 18 de febrero de 2017

Otro bloguero en la familia

Resultó una sorpresa. Hace alrededor de un mes, mi sexto hijo, Lorenzo, de once años, me dijo que quería tener un blog.
-¿Y cual va a ser el tema?- Le pregunté.
-¡Quiero escribir sobre drones!-
-¡Mirá! ¡Si te animás metele! Pero tenés que saber que hacerlo es fácil, pero después hay que tener constancia para seguir escribiendo y mantenerlo, limpio y cuidadito-
-¡No importa! ¡Voy a probar!- Me contestó seguro.
Y se largó a escribir.

A mi me gusta como va. Si quieren pasar a ver algo sobre drones están todos invitados.

viernes, 10 de febrero de 2017

El cerebro humano

Creo que en algún momento lo he mencionado en este blog. No estoy seguro. Hay una teoría que intenta explicar el fenómeno de la inteligencia humana, tan “fuera de lugar” en la naturaleza. En esa teoría se postula que el cerebro del hombre escapó al camino natural de la evolución en cualquier especie, al establecerse la vida en sociedad. Se formó el llamado bucle retroactivo.
El humano se agrupó e interactuó cada vez más. Esto supuso nuevos desafíos para la mente, al ser estimulada por el lenguaje y la interpretación de millones de señales emitidas por otros congéneres. Esta exigencia hizo que el cerebro diera un “salto de calidad”, generando nuevas aptitudes en sus usuarios. Esto aumentó las demandas de funcionamiento, lo que a su vez provocó un nuevo salto, y así indefinidamente.
Es muy posible que esta teoría sea cierta.
Por eso genera mucha curiosidad saber qué pasará con los humanos actuales, enfrentados al desafío que supone esta hiperconectividad y sobreoferta de tecnología que no da respiro ¿Cuál será el nuevo cerebro que se está gestando? ¿Cómo serán sus portadores?
Es posible que los cambios no sean muy parejos para los 6 o 7 mil millones de personas del mundo. Seguramente las comunidades mejor nutridas y estimuladas evolucionaran primero. El problema es que el porcentaje de humanos mejor nutridos y estimulados ronda el 20% del total.
¿Habrá un grupo minoritario de individuos portando los nuevos cerebros tecnológicos y una mayoría con un cambio menos? ¿Estas diferencias no generarán más conflictos? ¿Los humanos vivirán mejor?



viernes, 3 de febrero de 2017

Norton y el tren

A mi gato nuevo le puse de nombre Norton. Se dio porque el día que lo traje, me senté a almorzar y mientras pensaba en como lo llamaría, la botella de vino que tenía frente a mi vista, me cantó clarito, desde su etiqueta, que mi amigo sería Norton.
Es muy piola. Me sigue discretamente cuando ando caminando por el pueblo. Habla poco. Lo justo. Gran cazador de lauchas y pajaritos, se mantendría solo si nadie le diera de comer. De todas maneras, todos los días a las seis de la mañana, mientras me preparo el mate, me rasca el vidrio de la puerta de la veterinaria pidiendo la comida. Es altivo y orgulloso. A los perros del barrio los provoca y cuando parece que ya lo agarran, en dos saltos se sube al fresno, y allá arriba hace como que no los ve, mientras los infelices ladran enfurecidos y se lamentan por haberlo perdido otra vez.
Ayer fuimos a la Estación del Ferrocarril. Hacía mucho calor y nos sentamos en el banco del andén a no hacer nada.
-¡Que lastima ver esto así Norton!-
-¿Así como?- Preguntó Norton, al que en su vida de dos años no le caben muchos recuerdos.
-¡Si vos supieras! Esta fue una estación muy importante. Por acá pasaban trenes de carga y de pasajeros que iban desde Buenos Aires hasta el puerto de Necochea y volvían para la Capital. Por tren viajaba casi todo. Desde animales hasta huevos de gallina, pasando por verduras, frutas, golosinas, ropa y toda clase de mercaderías. Y ni hablar de los pasajeros, que preferían viajar en un transporte rápido, cómodo, económico y con el que se cumplían rigurosamente los horarios aunque lloviera, cayera nieve, granizo o el calor castigara fuerte. Los empleados estaban orgullosos de ser ferroviarios y cuidaban a la empresa como a su casa. Un entretenimiento de la gente del pueblo era venir a la estación para ver el movimiento de carga y descarga de cada tren que pasaba. Vos vieras Norton lo bien que estaba pensado y armado todo. El sistema de señales, que funcionaba a la perfección avisando al maquinista si podía avanzar sin peligro, el telégrafo que comunicaba todo el sistema en clave morse, cosa verdaderamente impresionante de ver. A mi me tocó trabajar en una veterinaria cuyo empleado había sido Jefe de Estación. El pobre Laureano se esforzaba tratando de hacerme entender el sonido en clave, golpeando con el culito de un lápiz sobre el mostrador, con una velocidad increíble. Además, todas las construcciones eran sólidas, pesadas y durables-
Me quedé callado. Norton también. Mirábamos la playa de maniobras abandonada y los cuatro vagones olvidados y oxidados, cerca del cargador de hacienda ¡Una lástima lo que ha pasado con el ferrocarril! ¡Ojalá se pudiera hacer algo para volver a ponerlo a rodar!
-¡Así es la vida Norton!- Dije y me di vuelta para mirarlo. Pero Norton estaba allá lejos en la punta del andén, avanzando agazapado para dar un golpe sobre un grupito de murciélagos que colgaban de una viga del alero. Al rato volvíó contento, con un vampiro entre los dientes.

  

lunes, 9 de enero de 2017

El gaucho y el torero

-¡No! ¡Cuando se me mete algo en la cabeza no hay quien me lo saque!- Dijo Ramón Almaraz.
Estábamos esperando que se hiciera la paletita de cordero en la cocina a leña. Afuera el viento y la lluvia castigaban fuerte. El temporal nos sorprendió en la mitad del trabajo y Ramón nos invitó a pasar a su casa. Como los cinco kilómetros, desde la tranquera de “La María Elvira” hasta la ruta, están bien entoscados, decidí quedarme. Alrededor de la mesa nos acomodamos con los chicos que había llevado para ayudarme, mientras Ramón se desempeñaba con el asado y con los cuentos.
-¡Cada vez que entraba en la casa del patrón me le quedaba mirando al cuadro que tiene atrás del escritorio! ¡No sé porqué siempre me llamó la atención!- Siguió contando Ramón.
-Es una pintura de un torero. Por lo que se ve es un chico joven. Yo le calculo unos veinte años. Flaco como una ganzúa. Que le cuento doctor que el pibe está firme adelante de un toro negro, bestial de grande. Para mí que pesará como 900 kilos, y con unas aspas así de largas- Agregó. Haciendo una seña con las manos abiertas y marcando más de un metro de separación.
-El chico este tiene una ropa un poco rara. Toda de colores y muy apretada. Yo pienso que no ha de ser muy de a caballo, porque si no, no se puede vestir así. Pero se ve que es cojonudo porque está parado quietito mirando al animal a los ojos. Como chumbándolo. El bárbaro ha puesto las manos atrás y le muestra el pecho a semejante toro. Tiene escondidas una capa y una espada en su espalda. Y atrás de él, se ve que el estadio ese donde hacen estas cosas, está lleno de gente ¡Capaz que será un festival o yo que sé!-
-¡Qué bueno Ramón! ¡A mí me gustan las corridas! ¡Que gente corajuda que son esos tipos!- Le dije, mientras Lorenzo y Fermín seguían el cuento con los ojos grandes.
-¡Qué le parece doctor! La cuestión es que me pasé años mirando ese cuadro cada vez que entraba en el escritorio, hasta que un día que el patrón viajó a Buenos Aires, le pedí permiso a la Palmira, la señora que le limpia la casa, para entrar yo solito. Me senté en una silla bien enfrente de la pintura, y me puse a verla muy fijo, hasta que por fin… ¡Me pude meter adentro!-
-¡Capaz!- Exclamé asombrado, mientras los chicos se miraban en silencio.
-¡Más vale! ¡Y Dios y el gauchito Gil me iluminaron! Porque no hago más que entrar en el cuadro, y el toro se le viene al humo al muchacho. En cuanto agachó la cabeza, me di cuenta que lo iba a ensartar con el aspa, así que de un salto le di un empujón y el animal pasó entre nosotros como un colectivo lleno. Ahí nomás se dio vuelta y se me vino a mí, pero yo, paisano humilde como soy, le saqué la espada al chico, le metí un tremendo planazo en el medio de la cabeza y lo desmayé. Hay que ver como gritaba la gente. Estaban enloquecidos, pero la verdad es que no estoy acostumbrado a esas cosas, así que me retiré enseguida y lo dejé al torero con su público-
Ramón abrió la puerta de fierro del horno, con un trapo sacó la asadera con el cordero bien dorado y crujiente y lo puso en el medio de la mesa.
-¡Metanlé nomás!- Nos animó -Yo mientras voy a meter los perros al galpón-
En cuanto quedamos solos. Lorenzo me preguntó: -¿Será verdad lo del toro?-
-¡Que se yo!- Le dije -¡Hay cosas misteriosas!-  

   

viernes, 6 de enero de 2017

Cosas de enero

Herida "agusanada"

Para el veterinario de grandes animales, enero es un mes distinto. Son pocos los trabajos programados y muchas las urgencias. Se atienden bestias con heridas de todo tipo, generalmente agusanadas; algunos partos distócicos, que por los grandes calores suelen terminar en cesáreas, ya que los fetos muertos se ponen enfisematosos o “hinchados”; hay mortandades por golpe de calor, cuando a alguien se le ocurre trabajar todo el día en la manga y suele haber problemas por la falta de agua al romperse algún molino, que terminan también con muchos animales con las patas para arriba.
En enero hace mucho calor. En el hemisferio sur es verano y no es raro que, cerca de mediodía, el termómetro roce los 40ºC. Por eso salimos al campo bien temprano, a eso de las 6 de la mañana, tratando de estar de vuelta antes de las 10, cuando el sol empieza a golpear fuerte.
Es la época de las carreras pedestres de aventura. Se hacen en los médanos y playa de cualquier ciudad costera, o en caminos de sierra. Son muy buenos desafíos. Como me dijo un amigo, cuando estábamos a punto de largar una corrida de 10 km, en estas cosas “terminar es ganar”. Así me lo tomo.
En los arroyos salen muchos dientudos cuando el sol está todavía alto, y lindos bagres a la tarde-noche. Sobre todo en los días tormentosos.
Los chicos están de vacaciones y disfrutan la libertad del pueblo. Pedalean por todos los rincones y juegan a la “paleta callejera”.
La piletita de lona esta buena para refrescarse, pero el agua se ensucia muy rápido; además, la armamos muy cerca del árbol grande donde está la casita, y con los vientos de la época, también se llena de hojas.
En nuestro país estamos con zonas de sequía e incendios, y otras de inundaciones. Todo al mismo tiempo. A nosotros nos tocó la sequía. Malo para el campo pero bueno para mí, ya que me libra de cortar el pasto del jardín tan seguido.
Las calles de la zona tienen colchones de tierra de más de 30 cm de espesor y pozos tremebundos. Ni les cuento lo que es un viaje al campo cuando uno queda detrás de la nube de tierra que levanta un camión cargado.
Otra vez se nos vino la plaga del bicho moro. Aterriza en las huertas en enormes bandadas y en una noche puede terminar con una plantación de morrones o de lechuga.

¡Cosas de enero!

viernes, 23 de diciembre de 2016

Temas que calientan

Carreras de galgos.
Estoy convencido de que no hay cosa mala en ellas. Conozco cantidad de criadores de galgos. Ellos prefieren gastar hasta el último peso en su perro, antes que en sí mismos. Cuidan y atienden sus animales con esmero y pasión. Que los hagan correr es buenísimo. Verdaderamente es un tremendo caso de desinformación todo este asunto. Aparece en televisión o radio una persona sensible, declarando que ha visto como se abandonan en las rutas los galgos que ya no corren, o muestran imágenes de perros enfermos, viejos o lastimados, y las almas puras lógicamente se conmueven. Pero sin conocer la cuestión. Obviamente hay tipos inescrupulosos entre los criadores de galgos, así como los hay entre los curas, los militares, los militantes políticos, los profesores universitarios o los dedicados a cualquier otra actividad. Esto no significa que haya que clausurar las iglesias, cerrar los cuarteles, suprimir la actividad política o combatir las universidades. Solo habrá que separar la paja del trigo.

Opiniones políticas

            Los que siguen estas páginas conocen lo que pienso, con respecto a lo que ha pasado en el país en los últimos años. Habrán leído también, que el cambio de autoridades me dio una tremenda alegría. Después de un año, estoy más que conforme con lo que se ha hecho. Se ven los enormes esfuerzos realizados, por gente capacitada y honesta, en ir poniendo las cosas en su lugar después de tantos desbarajustes. Pero no es el caso volver sobre este tema. Ahora solo quiero referirme a los que se fueron y a sus seguidores. La patética gambeta de la ex presidente, a la ceremonia del cambio de autoridades, pareció ser el espejo en el cual se reflejaron sus simpatizantes desde entonces. Pasaron un año insultando, falseando datos como siempre, victimizándose, amenazando, deseando fracasos, y haciendo todo lo posible para joder y molestar. Sé que no son la mayoría, pero como calienta que digan y hagan tantas macanas. Que bueno sería que se quedaran quietitos hasta el 2019, dejando hacer a los que saben. Ni siquiera se precisa que colaboren, ya que nunca mejor aplicado el dicho campero: “Si no estorba, hace de cuenta que ayuda”    

viernes, 9 de diciembre de 2016

La cirugía estética de Pancho

Este es el toro. Ya sedado, higienizado y listo para operar 

 Aquí estamos disecando el quiste

Esta era la masa carnosa que había que retirar. 

Y por fin lo vemos a Panchito listo para volver a retozar entre sus vacas.

Pancho es un toro Angus negro imponente. Pesa unos 1000 kg y se pasea muy orondo por el rodeo desde hace tres años. Amo y señor de un buen lote de vacas. Pero a pesar de ser tan impresionante, desde hace dos temporadas, Paco, otro toro negro, vive molestándolo. Se pelean continuamente, en interminables topadas y cabezazos. Tantas veces se golpearon, que a Pancho le creció un tremendo quiste sobre el hueso frontal, al que decidimos quitar en una bonita operación estética.
Una vez que Pancho estuvo agarrado en el cepo y sedado, comencé las maniobras de extracción, mientras el tipo me hablaba bajito para que nadie nos escuchara:
-¡Diga dotor! ¿Está seguro de lo que va a hacer? Mire que yo con eso puedo vivir tranquilamente-
-¡Ah bueno! ¡Parece que al señor le ha dado miedo la operación!- Dije mientras terminaba de anestesiar la zona.
-¡No! ¡Miedo no! ¡Es solo impresión! ¡Pero le tengo fe! ¡Además! No veo la hora de que me saque esa caperuza de la cabeza. Cada topetazo que nos damos con ese podrido de Paco, me hace ver las estrellas-
-¡Bueno Pancho! Vos cerrá los ojos y quédate tranquilo, que en un ratito vas a estar listo-

Y así fue nomás. En menos de media hora ya había sacado aquella masa, que pesó casi un kilo, y terminaba de suturar prolijamente la herida. Al mes siguiente fui al campo para ver como andaba y el gran animal me saludó alegremente meneando la cola y revoleando las orejas. Ya casi no quedaban rastros de la sutura. Contento con el resultado, le tomé dos o tres vasos de cerveza helada al propietario, para festejar el éxito de la operación.  

sábado, 26 de noviembre de 2016

Otra tanda de aprendices


Se va otra tanda de residentes, conocidos en el pueblo como “aprendices”. Como tantas veces, Erik y Ariel se metieron en la vida del lugar, se hicieron conocidos de mucha gente y hasta se dio el caso de que Ariel interviniera en el estreno de la última obra de teatro, haciendo un papel corto pero bien logrado.
Estos últimos vinieron como parte de las residencias de pregrado de su Facultad de La Plata. Ayer llené las planillas que deben entregar, junto con la calificación, y hay un ítem donde preguntan cómo evalúo sus conocimientos teóricos, y volví a explicarles a los docentes platenses, que mi función como tutor no es evaluarlos. De eso se habrán encargado los profesores que tuvieron en cada materia cursada. Creo que mi función como tutor es darles. Darles todo lo que pueda. Mostrarles nuestra realidad de trabajo, hacerlos participar en nuestras tareas, que vean una forma de comportarse y relacionarse con la gente, y trasmitirles, si se puede, algún modesto conocimiento o práctica fruto de la experiencia.
Muchas veces me han preguntado que se gana con esto de ser tutor, ya que no es una actividad rentada, y yo digo que lo mejor que se puede obtener son afectos. Ver que los que pasan por San Manuel, se llevan alguna cosita o algún detalle que les servirán en su vida profesional. Recibir cada tanto alguna llamada de un ex aprendiz, haciendo una consulta por un caso y, por fin, sentir que lo que se dio generosamente, vuelve en buenos recuerdos.
Y ya quedó el sucucho desocupado para recibir nuevos aprendices llenos de ganas de trotar por el campo entre las vacas. Ahora estamos en contacto con una estudiante de Francia. Veremos que sale.


martes, 15 de noviembre de 2016

Una mortandad





Suele suceder que se produzca una gran mortandad de vacunos. A veces son intoxicaciones masivas con distintos elementos, otras son brotes de alguna enfermedad infecciosa, en ocasiones un rayo o una centella hacen un desastre, y podría contarles montones de otros ejemplos.
Ayer me llamó Pedro. Uno va catalogando mentalmente la gravedad del asunto por el tono del interlocutor. Esta vez, el hombre sonaba casi lloroso.
-¡Hola Jorge! ¡Soy Pedro! ¿Podrás venir urgente? Recién salí al campo y me encontré diecinueve vacas muertas en el rodeo de las viejas-
-¡Qué bárbaro! ¡Enseguida salgo para allá!- No quise preguntarle mucho para no demorar la partida. En estos casos es bueno manejarse con rapidez, porque no sabemos en qué momento de la mortandad estamos. Me monté en la blanca y allá se fue todo el equipo. Llegamos en media hora y nos encontramos un panorama desolador. El potrero de 40 hectáreas de campo natural, lucía salpicado de cadáveres por todos lados. Todas vacas grandes. Algunas con ternero al pie y otras preñadas a término. Siguiendo el protocolo, tomamos todos los datos posibles del lote, del potrero, de los últimos movimientos y medicamentos aplicados. Después hicimos la necropsia a dos de las muertas y tomamos varias muestras para laboratorio, aunque ya el diagnóstico lucía claro y contundente.
En la semana previa, las 150 vacas con sus terneros habían sido llevadas hasta la manga distante unos 4 kilómetros. Allí estuvieron encerradas 3 días, porque hubo una tormenta fuerte en el medio, que impidió llegar al campo a los vacunadores de la Fundación Antiaftosa. Al día siguiente de regresar a su potrero de origen, murieron todas.
Una combinación de stress, ayuno y el efecto del clima, fueron desencadenantes de una hipomagnesemia aguda, que se llevó al 14 % del rodeo a pastorear en el cielo de las vacas.
Las mortandades masivas son problemas en los que hay que manejarse con extremo profesionalismo, porque suele suceder que se originen conflictos de intereses entre el dueño de los animales y el causante de las muertes si lo hubiera.
Una vez, hace muchos años, un cliente no tuvo mejor idea que bañar a sus vacas con un antisárnico de una partida que el Laboratorio había sacado de circulación, porque por error salió con la droga pura. Como el remedio además estaba vencido, el buen hombre lo preparó “un poco más fuerte por las dudas”. El resultado fue que murieron más de 80 novillos de 400 kg, de los casi 200 afectados. Fueron 24 horas de correr para conseguir toda la Atropina posible y hacer incontables viajes al campo para seguir tratando los convalecientes. Hicimos una carpeta con un informe detallado del caso, adjuntando análisis de laboratorio, fotografías y cuanto elemento pudiera servir a la presentación y finalmente, el Laboratorio, tratando de minimizar el impacto de la tragedia, terminó pagándole al productor hasta el último finadito.
  


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Tiempo perdido

Complicaciones matinales en el viaje al campo

Tengo muchos amigos y conocidos que son verdaderamente adictos a la tecnología. Están conectados durante la mayor parte de su vigilia diaria, a todo tipo de aparatos: Televisión, radio y las incontables variantes que ofrece internet. Consumen sin parar información. Y generan comentarios y reacciones sobre cualquier noticia. Opinan sobre una elección presidencial, una foto de un perro accidentado, los dichos de una vedetonga de moda, o la llegada de la Fragata Libertad.
¡Basta! ¡Cortemos el tiempo de pelotudeo! (para los lectores extranjeros, pelotudeo sería perder el tiempo en tonterías) Propongo un límite bien intencionado y voluntarioso, intentando, por ejemplo, no dedicar más de dos horas a cualquiera de estas actividades. Tal vez poniendo un timer que avise que terminó el tiempo de la tontería diaria.
Un timer es muy barato en comparación con lo que se pierde, estando sentado al pedo tanto tiempo.
Las mujeres que se quedan hasta cualquier hora viendo Tinelli, tendrían que inventar algo y tal vez volverían a tejer ropa para su familia y hacer bonitas prendas al crochet. O cocinar buena comida casera para el día siguiente.
Y los varones a los que no les alcanzan las horas para ver fotos de minas en Instagram o mirar futbol de cualquier parte del mundo por TV, podrían usar su tiempo libre para hacer arreglos en la casa, cultivar una buena huerta y tantas otras cosas útiles.
Hoy pensaba esto cuando me encontré con Martín, el dueño de un campo de la zona, que posee la tecnofilia que les contaba. El tipo estaba como loco devorando los millones de comentarios generados por la victoria de Trump.
Yo había estado anoche con ensayo de teatro hasta tarde, hoy me levanté temprano preocupado por el aguacero que estaba cayendo en la zona, y apenas tuve tiempo de preparar las cosas para ir al campo por un trabajo de inseminación a tiempo fijo impostergable. En el camino nos encajamos, nos llenamos de barro y al final tuvimos que caminar los últimos cinco kilómetros cortando campo, hasta llegar a la manga.
Nos esperaba Martín con la hacienda encerrada. Nos saludó y enseguida me dijo: -¿Y? ¿Qué te parece lo de Trump?-
-¿Qué le pasa a Trump?- Pregunté.
-¿Qué? ¿No sabés? Es el nuevo presidente de USA-
-¡La verdad es que no sabía! ¿Y qué?- Le conteste educadamente -¡A mí que me importa Trump! ¡Casi no tengo cosas más importantes para pensar!-

Se rio y cambió de tema. Seguro que pensó que lo estaba cargando.  

Contando historias desde el escenario



Se nos viene una nueva obra de teatro. Esta vez se trata de “Un casamiento picante”. Seguimos en la línea de las comedias ligeras que tanto gustan a la gente del campo y el pueblo. Ese género, mas la expectativa de ver a muchos conocidos sobre el escenario, hace que siempre se junten mas de 500 personas en el gran salón del Club Atlético San Manuel. Además, tenemos el privilegio de contar con muchos varones que actúan y que lo hacen muy bien, cosa rara en grupos de teatro de otras localidades pequeñas, e incluso en los de ciudades más grandes, donde las féminas suelen ser mas osadas. Creo que esto se debe a que hay en San Manuel una gran tradición teatral, de casi 70 años, y los chicos han crecido viendo a sus mayores sobre el escenario, lo que hace que muchos se larguen con naturalidad sobre las tablas.
Ya les he contado que yo empecé actuando en “El conventillo de la Paloma” en 1985 y desde ese momento estuve metido de lleno en esto. Hace casi 20 años formamos nuestro grupo actual, “Los Timoteos”, como un desprendimiento del llamado Cuadro filodramático Pablo Podestá.
En tanto tiempo, hemos hecho montones de presentaciones en San Manuel, Napaleofú, Lobería, Necochea, Tandil, Balcarce y otros lugares más o menos grandes, como parajes de campo y escuelitas. Siempre a beneficio de instituciones que nos llamen. Ponemos todo. El tiempo, las ganas, la escenografía, el vestuario, los viajes y cuanto haga falta. Solo pedimos a cambio algo para comer después de la actuación, porque cuando baja la espuma y la adrenalina de la obra, se siente un hambre urgente y quemante.
Esta vez me toca solo la dirección. No podré actuar. Quise hacerlo así porque son 11 personajes en escena y la resolución es bastante difícil, sobre todo si tengo que estar también actuando… ¡Otra vez será!

Vamos a ver como sale todo. Ya se han vendido muchísimas entradas anticipadas, así que el Club estará a pleno. Seguro que se sumarán buenas anécdotas al libro de actas del teatro, donde voy registrando estas aventuras. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

La necropsia del ternero


Cuando sonó el teléfono, estaba volviendo de la zona de Matienzo. Había terminado un trabajo grande en un rodeo de vacas Angus, y ya pensaba en los mates que me iba a tomar al llegar a la veterinaria.
Era Omar.
-¡Che Jorge! Al final tenías razón. El ternero se murió ¿No querés abrirlo para ver si tiene eso que decías ayer?-
-¡Listo! ¡Ahora entro de pasada y le hago la necropsia!-
El día anterior le había atendido un ternero con claros signos de neumonía. A pesar del tratamiento, estaba en tan mal estado, que le avisé que era muy probable que no se salvara. Lamentablemente resultó cierto.
Cuando llegué, me estaban esperando Omar, con José y Daniel, los dos mensuales. Las necropsias y las cesáreas son trabajos que despiertan mucha curiosidad, así que en este caso, me calcé los guantes y fui desarmando al animalito y explicando las cosas que iba encontrando, mientras los tres me miraban hacer atentamente.
Resultó que era una neumonía grave nomás.

Terminé el trabajo, me lavé las manos y nos tomamos unos mates en la camioneta. Ya no tenía apuro. La mañana estaba cocinada. 

viernes, 28 de octubre de 2016

Un nacimiento



Hay miles de maniobras posibles para ayudar en el parto distócico de una hembra bovina. En este caso, la parturienta es la que colabora con su fuerza de tracción. Aquí tuvimos que corregir la mala presentación del ternero (ya muerto y con el culito encajado en la pelvis materna), para luego liberar a la madre del cepo de la manga y dejarla que haga el resto del trabajo.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Un hombre informal

Si hay un tipo inservible y despelotado, ese es Gerardo “tucu” Morales. Por eso nadie entendió las razones por las que lo metieron en la Comisión Cooperadora del colegio. Tal vez se debió a que es simpático.
El año pasado quedó a cargo de organizar la “pollada” del sábado 22 de septiembre. Una venta masiva de pollos asados, para recaudar fondos para la escuela. Se vendieron casi doscientos animales en la semana previa y el tucu, desorejado como siempre, recién el viernes anduvo a las apuradas, comprando la cantidad necesaria en las tres carnicerías del pueblo. Hasta ahí llegó su esfuerzo. El sábado, a las 10 de la mañana, se dio cuenta que no había quien hiciera el trabajo con las parrillas, entonces llamó de urgencia al peludo Martínez, que por suerte tenía el día desocupado.
-¡Che peludo!- Le dijo el tucu – ¡Tenés que cocinarme unos pollos en la escuela 15! ¿Podés ir ahora?-
-¡Dale! ¿Son muchos? ¿Ya tenés el carbón?-
-¡No! Son unos pocos. Pasá por lo del tío Lucas y retira el carbón a nombre de la Cooperadora-
El peludo pasó por el almacén, sacó dos bolsitas de carbón, y se fue para la escuela cerca de las once. Cuando llegó, se encontró con algunas mujeres que estaban abriendo y adobando los doscientos pollos en cuestión y como es natural, se calentó hasta los huesos.
-¿Pero este tucu es loco?- Preguntó - ¡Me dijo que eran unos pocos pollos! No semejante cantidad ¡Listo! ¡Ahora que se embromen! Yo voy a hacer lo que pueda-
Acomodó todos los pollos en cuatro parrillas muy grandes y prendió el pequeño fuego en un rinconcito. El calor llegaba a cocinar unos 6 o 7 animales. El resto estaba blanco como un papel cuando a las 12, empezaron a llegar los compradores a retirar su mercadería. También llegó el tucu. Y presionado por la gente, se fue corriendo hasta el mercado y retiró otras veinticinco bolsas de carbón. Entre hacer el nuevo fuego y cocinar los pollos se hicieron casi las tres de la tarde. La gente, con paciencia de pueblo, improvisó otro almuerzo y fue a la tarde a buscar su comida a la escuela. Y en casi todas las casas de San Manuel, el domingo almorzaron pollo asado.

-¡Al final no salió tan mal!- Se defendió el tucu el miércoles siguiente, en la reunión de Comisión, donde hicieron el balance de la pollada. De todas maneras. Nunca más le encargaron tarea alguna. Solo lo ocupan para barrer y acomodar las sillas, cuando hacen baile en el Club.   

martes, 25 de octubre de 2016

¡A mi que me importa!

Bien temprano, como casi todos los días, empezó la ronda de mates en el local de la empresa del canal de cable de San Manuel. En las vueltas de la charla, apareció el tema de Etelvina López.
-¡Miren chicos!- Dijo Ramón, el jefe y encargado de la contabilidad – ¡Lo de Etelvina no va más! Hace seis meses que no paga. Yo sé que la pobre tiene mil problemas, pero si no le cortamos el servicio, los que se enteren nos van a tirar la bronca. Hoy mismo se van y la desconectan-
Como a las once de la mañana, Martín Ordoñez y Pablo Martínez, estacionaron frente a lo de Etelvina, bajaron la escalera grande, la afirmaron contra la pared y allá subió Martín a cumplir la penosa misión. Etelvina es una buena mujer, trabajadora y humilde, que tiene la desgracia de algunos pequeños vicios como el cigarrillo y el vino, que no desmerecen sus virtudes. Por eso ni se animaron a golpear la puerta y avisarle lo que estaban por hacer. De todas maneras, Etelvina oyó el movimiento y salió a la vereda. En un vistazo comprendió la situación, mientras Pablo, avergonzado, se refugiaba en la camioneta. Allá arriba quedó Martín tratando de evitar el cruce con Etelvina hasta que ella le grito:
-¡Martín! ¡Martín!-
El chico se hizo el sordo hasta que no le quedó más remedio que girar la cabeza y enfrentarla en un saludo:
-¿Cómo anda Doña Etelvina?-
-¡Yo bien! ¿Y vos que andas haciendo Martín?-
-¡Y! ¡Cumpliendo órdenes! ¡Nos mandaron a cortarle el cable!-
-¿Y cuánto les debo?-
-¡Seis meses Doña Etelvina!-
-¡No hay problema! ¡Cortá nomás Martincito! Total hace cuatro meses que estoy sin luz porque no le pago a la Cooperativa. Ya me estoy acostumbrando a manejarme con las velas y lavar la ropa a mano. La macana es que se nos viene el verano y tampoco tengo heladera- Dijo sonriente – ¡Mis viejos se criaron en el campo y sin luz y acá estamos de lo más contentos, criados y sanos!