domingo, 31 de mayo de 2009

Pacientes muy enfermos



Desde mi época de estudiante el tema del sufrimiento animal y la muerte me daba vueltas por la cabeza. En aquellos años todavía "cazábamos" perros callejeros para operar en nuestras clases de cirugía en la Facultad. Comencé a tomar mas en serio esto, cuando entré de ayudante en la cátedra de Fisiología y empezamos a trabajar con animales con el corazón descubierto, a canalizar colédoco, uréteres y conducto pancreático, a graficar actividad cerebral y cardíaca frente a la inyección de distintas drogas, y otras delicias.
Realmente eran actividades muy impresionantes para los estudiantes que lo veían por primera vez, y considero que esa impresión ayudaba a que los datos que se les entregaban quedaran vivamente grabados en su memoria. Del mismo modo, pienso que a operar solo se aprende operando y bajo la tutela de un maestro. No hay manera de desarrollar una destreza viendo una película, o sin tocar y sentir el calor de una víscera o la tensión de un tejido.
El asunto es que con los años, y merced a la actividad de las asociaciones protectoras, se ha limitado enormemente la posibilidad de trabajar y estudiar sobre animales vivos. Esto no lo juzgo. Simplemente es así. Pero por aquellos años, el límite ético era la conciencia del que estaba a cargo, y en un momento escribí un listado de requisitos con los que manejarse al utilizar animales para experimentación. No sé donde quedó este escrito, pero recuerdo que comenzaba diciendo que es imprescindible para el cirujano trabajar con animales vivos. Despues daba una serie de detalles de como tratar estos animales y evitar todo sufrimiento en ellos, con adecuados protocolos anestésicos.
Y así se pasaron aquellos años de estudiante y los primeros como profesional. Con principios elementales sobre el trato de los animales, pero sin haberme metido de lleno en el tema de la eutanasia. Debo reconocer que instintivamente tenía resistencia con este tema, y no es que tenga prutitos en matar animales para consumo personal, o cazar otros que irán derecho a la olla con arroz, pero el tema eutanasia no lo tenía muy claro.
En veterinaria, sobre todo con los pequeños animales, es muy común esta práctica. Cuando el propietario de una mascota ya no aguanta tener un enfermo muy grave o un accidentado en su casa, le pide al veterinario que le evite el sufrimiento, y entonces, el amable colega lo manda derechamente al cielo de los animales, sin que los interesados se lo pidan. Esto tampoco lo juzgo.
Simplemente tomé otro camino desde el caso de Roña.
Un día entre los días de la profesión, en pleno verano, apareció en la veterinaria un hombre muy triste con su perro, un lindo animal cruza con Dobermann, llamado Roña. Un auto lo había atropellado y pisado. El pobre bicho tenía literalmente desechas las últimas vértebras toracicas y el tren posterior paralizado por completo. Al palparlo se notaban los trozos de hueso bajo la piel, en el lugar donde antes hubo una flexible columna vertebral. Naturalmente, y usando toda la lógica médica, le dije que aquello era terminal. No había posibilidad de que se pudiera curar. Me preguntó si yo lo mataba "para que no sufriera" y le dije que no hacía eutanasia, aunque interiormente pensaba que si había un caso en que se justificaba, era ese. Nos despedimos y ya no supe de Roña.
Un mes despues, este hombre vino a consultarme. Contó que ningún vecino se había atrevido a pegarle un tiro a Roña, y que tenía el perro metido en un galpón. Lo fuí a ver. Daba lástima. Estaba muy flaco y se movía apenas con las manos, arrastrando sus patas muertas por el piso de tierra. Tenía enormes llagas en la piel y las moscas revoloteaban alrededor, tratando de colarse en algún tejido sangrante para poner sus huevitos ¡Pobre Roña! Pense. Le curé lo mejor que pude las heridas y la dí algunas vitaminas para reemplazar en parte todo lo que le faltaba en ese cuerpo herido.
Despues de esto, pasó algún tiempo mas en que casi me olvidé del Roña. Llegó el otoño y ya no hubo moscas. Un día pasé por la casa. Me acordé de él y bajé a verlo. Seguía en el galpón pero tenía un gesto alegre. Ya se movía vivamente con las manos, aunque las patas seguían colgando inertes. Volví a palpar las vértebras y se notaba una masa osea en el lugar donde antes solo había fragmentos. Se había formado un gran callo cicatrizal. Recuerdo haberle dicho al dueño que si seguía así, era muy posible que pudieramos hacerle un carrito donde poner su tren posterior, para que pudiera desplazarse comodamente sin lastimarse.
La vez siguiente que lo ví ya producía una mezcla de piedad y risa. Los cuartos traseros se le habían atrofiado y alivianado tanto, que ahora caminaba con las manos, levantando la última parte del cuerpo y haciendo equilibrio. Parecía un trapecista, pero de esta manera, ya no arrastraba las patas, y hasta parecía que las movía.
Y por fín, casi ocho meses despues del accidente, lo encontré por primera vez en la calle. Había recuperado el movimiento de las patas y caminaba con "tranco de borracho" como me dijo el dueño, porque las caderas le iban de un lado a otro sin control...¡Pero caminaba de nuevo! A partir de allí, cada vez fué tomando mas fuerza, hasta volver a andar normalmente en unos cuantos meses mas.
Y en los siete años que vivió, cada vez que lo veía pasar corriendo y ladrando atras del auto de su dueño por todo el pueblo, pensaba en que si hubiera hecho lo que la ciencia médica me dictaba, Roña no hubiera tenido la alegría de vivir el tiempo que le había tocado, y sus dueños de disfrutarlo.
Por eso, cada vez que me toca un caso así, y el propietario se niega a volver a casa con su mascota, si veo que ya no hay cuidados que brindarle, me voy hasta algún lugar lindo en el campo. Elijo un sitio cómodo, con plantas y mucho verde, donde haya un buen sol y agua cerca, y allí dejo confortablemente instalado al moribundo y que la naturaleza decida la hora en que tiene que tomarse el buque que lo llevará bien lejos... ¡Y la verdad! Hasta ahora ninguno me ha pedido que lo mate personalmente.

jueves, 28 de mayo de 2009

El alma de las bestias



Me gusta mucho resolver los diagramas literarios que traen las revistas dominicales de los diarios Clarín y La Nación. Desde mi adolescencia he pasado buenos momentos con esto. Se trata de anotar las palabras que se ajustan a una descripción, y luego pasarlas a una grilla, donde al final puede leerse el fragmento de un libro, y se deducen el autor y el nombre de la obra.
La mayoría de las veces, los párrafos en cuestión no son muy importantes, pero me sucedió un día, que dedicado a estas tareas, pude terminar uno entre tantos y leerlo. Era un trozo de un ensayo de Leonardo Da Vinci y decía así: "Llegará el día en que los hombres conocerán el alma de las bestias, entonces, matar un animal será un pecado tal como matar un hombre"
La impresión fué muy grande. Pensé mucho en eso y hasta lo repetí en varios de los cursos de Neurofisiología. Siempre admiré la inteligencia sin par de Da Vinci, y que este hombre, con su sensibilidad extraordinaria, hubiera pensado esto me revolvió los pensamientos.
¿Será así?

miércoles, 27 de mayo de 2009

Una solución



Esta vaca desarrollo un quiste gigantesco que llegó a hacerle dificil ponerse de pie. Despues de hacer la incisión correspondiente para evacuarlo, hacía falta algo pesado para acelerar el trámite y no había mas cosas a mano que mis 75 kg.

martes, 26 de mayo de 2009

Casos raros


La vida te dá sorpresas y la profesión muchas mas. Este carnero fué operado con exito para sacarle esa cornamenta que le hacía dificil comer.

lunes, 25 de mayo de 2009

Para pensar


Programa de entrenamiento en clínica y cirugía veterinaria en San Manuel, Pcia. de B. Aires

¿Cómo es San Manuel?

Es una población de alrededor de 1300 habitantes (censo 2001). Cuenta con todos los servicios, incluso nodo de Internet. Está ubicada en el Pdo. de Lobería, Pcia. de B. Aires, en el centro de un triángulo formado por las ciudades de Lobería, Balcarce y Tandil, de las cuales dista aproximadamente 75 km.
Se puede llegar por ruta provincial 227 y luego 16 km de acceso al pueblo.
El transporte que la comunica con el resto de la Provincia es la Empresa de omnibus Río Paraná.
Posee un canal de cable y una publicación escrita de aparición quincenal.


Rodéa el pueblo una parte del cordón serrano de Tandilia, que dá a la zona un atractivo paisaje. En estas sierras habitan pumas y otros grandes felinos, ciervos de los pantanos y numerosa fauna autóctona.
La producción agropecuaria es mixta, con muy buenos campos agrícolas y otros destinados a tambos, bovinos de cría, (hay varias cabañas de Angus y Hereford), invernada de terneros e incluso un feed lot. Hay algunas manadas de caballos criollos puros, otra de caballos de polo y un haras de PSC.

Las posibilidades de alojamiento son limitadas, por lo que se ofrece a los residentes una casa con las comodidades indispensables, ubicada sobre una de las calles principales a 3 cuadras de la veterinaria.

¿Quién soy?

Hijo, varias veces sobrino, otras tanta primo, hermano y futuro padre de veterinarios, hacen que esté en una familia donde esta incomparable profesión es tema fundamental. En mi caso me gradué en la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil a mediados de diciembre de 1981 y a las duras pero dulces batallas de este trabajo, he ido agregando otras actividades paralelas que serán espigas a desgranar en los momentos de calma y charlas.
Pero la historia, un poco mas prolija es así…
Trabajo en este pueblo desde 1981. La actividad principal es con bovinos. Según mis archivos, en estos años ya he realizado alrededor de 130.000 diagnósticos de gestación, 1200 partos, 7000 revisaciones de toros y numerosas prácticas clínicas y quirúrgicas que aportan una gran casuística de la cual poseo registros exhaustivos.
Trabajo en tambos bovinos, con caballos deportivos, ovinos y cerdos, por lo que las jornadas suelen alternar el trabajo en varias especies. Además se atienden mascotas y se practica la cirugía en pequeños con frecuencia.
En 2002, se habilitó el laboratorio para diagnóstico de brucelosis en Red con Senasa, lo que se agrega a las prácticas de rutina de hemogramas, análisis de materia fecal, bacteriología directa, etc.
De toda esta actividad han surgido gran parte de los temas que fueron objeto de mas de 30 publicaciones científicas en revistas nacionales.

He desarrollado actividad docente en la FCV de Tandil durante 17 años, en la cátedra de Fisiología animal, luego a cargo del curso de Neurofisiología y tambien como tutor de residentes. Por la localidad pasaron 17 alumnos regulares, extracurriculares y 9 residentes libres, que realizaron un intenso ejercicio de la actividad profesional.

¿Qué se ofrece?

Se ofrece la posibilidad de realizar residencias de 60 días en la localidad, compartiendo la labor profesional y recibiendo instrucción personal en todas las tareas.
Se harán tres períodos de residencia en los cuales habrá una actividad principal de acuerdo a la época, no obstante lo cual, se asegura el entrenamiento en multitud de prácticas.
En cualquiera de los períodos elegidos, se asegura la enseñanza de la técnica de Inseminación Artificial, el manejo de grandes y pequeños animales, prácticas quirúrgicas variadas como operación cesarea en todas las especies (incluso equinos), enucleación de globo ocular en bovinos, ovariectomías en cerdas, perras y gatas, práctica diagnóstica en casos clínicos, tacto rectal, etc.

Períodos de trabajo

1. Abril-mayo
Donde se trabajará preferentemente en el diagnóstico de gestación en vacas.
2. Julio-agosto
Donde se trabajará principalmente en revisación de toros.
3. Octubre-noviembre
Se trabajará en obstetricia, incluyendo partos distocicos, cesáreas y otras maniobras. Ademas es la época de Inseminación Artificial (la mayoría son tareas de I.A.T.F. sobre lotes sincronizados)

Estos períodos propuestos serán elásticos y se adaptarán a los tiempos y requerimientos de los residentes y del tutor.

Se recibiran entre dos y cuatro residentes (número máximo para permitir una buena interacción con el tutor) de ambos sexos y sin límites de edad. Podrán ser estudiantes de veterinaria en el último año de la carrera o veterinarios graduados.
Cada residente tendrá un seguro contra accidentes de trabajo durante el período de residencia.
Se propone la realización de un trabajo para publicar en conjunto, en una revista nacional o internacional, sobre temas de interés profesional. Esto será optativo, pero de acceder el residente, la elaboración del trabajo será apoyado y supervisado por el tutor.

¿Cómo contactarse?

Med. Vet. Jorge R. Spinelli
Moreno 461 - San Manuel
Pcia. B. Aires
Tel. 02261 - 498171
e-mail cocospin1@yahoo.com.ar

Un 26 de septiembre

Me levante a las 5.45 y, como siempre, me afeité y lave. Me peiné y vine a la vete. Preparé el mate, y empecé a darle a los papeles, haciendo fichas, informes y facturas. Parecía que el día estaría bueno.
Antes de las 7.30 me fuí para lo de Remiro a revisar los toros. Ya en el camino, una gran cerrazón adelanto el desmejoramiento del tiempo. Allá me esperaba Navarro con los animales encerrados. La manga está sobre una loma sin reparos, y encima se vino una llovizna, con viento y frío, que molestó todo el tiempo.
Me despedí y salí para lo de Gabriela. Allá estaba Cacho Mendez, con un toro que compraron hace 10 días con un problema respiratorio. Lo revisé prolijamente por si hubiera que hacer un reclamo (Creo que sí). El plan era seguir para La Fortuna de Goñi, pero sonó el teléfono...
-¿Hola Jorge?
-¡Sí!
-Habla Beto Cacace. Tengo una vaquillona que no puede parir...
Cambié enseguida el itinerario y me fuí a sacar el ternero. Como no había nadie en la manga me las tuve que arreglar solo (Buey solo bien se lame...dice el refrán) y vino al mundo una hermosa ternera Hereford, que me saludó con cariño y me miró partir. ¡Ahora sí, para lo de Goñi! Pero...
Otra vez teléfono...
-¿Hola Jorge?
-¡Sí!
-Habla Omar Eskesen. ¿Podrás venir enseguida que tengo una vaca en el suelo muriendosé?
Y allá fui. Enseguida supuse que era una hipomagnesemia aguda, así que pasé por la vete a buscar las medicinas y, como Juliana había terminado unos análisis, se vino conmigo. Para ese entonces ya había un lindo sol, pero hacía frío.
Cuando llegué, me dice Omar que había que ir en tractor porque la vaca estaba atrás de unos cañadones pantanosos. Juliana quedó en la camioneta y yo en el “Tator” (diría Loli) a atender la moribunda. Por suerte reaccionó bien con el tratamiento.
De allí volvimos a San Manuel. Comí algo, me acosté un rato y salí. ¿A dónde? Lógico. A lo de Goñi.
Allí atendí una potranca, e hice un sangrado a unas yeguas de polo que tienen que viajar. La tarde estaba linda. Me volví despacio para el pueblo soñando con los mates que me iba a tomar pero...
Teléfono...
-¿Doctor?
-¡Sí! Habla Hugo (Refojo. Empleado de Carolina). Tengo una vaquilla (es correntino) que no pare en La Cuña.
Hacia allá enfilé la blanca y despues de enlazar el animal en el potrero, hicimos una cesárea muy elegante, rodeados del mejor paisaje serrano de la zona. ¡Ah! Nacío una enorme ternera careta que, como la de la mañana, me agradeció efusivamente haberla traído al mundo.
Pegúe la vuelta...¡Que mates me voy a tomar! Ya eran la 6 de la tarde así que no podía haber mas complicaciones. Pero.
Teléfono...
-¿Jorge?
-¡Sí!
-Habla Luis Martinez. Tengo un ternero muy jodidito ¿Te lo puedo llevar?
Nos citamos en la vete y, unos minutos despues que yo, llegó él con una ternera que padecía una fuerte neumonía (tenía 41ºC de temperatura). La atendí de lo mejor y como el negocio estaba lleno de gente, terminé la tarde-noche arreglando una inseminación con Hugo Rodriguez y otra con Reggi.
Ya había llegado el pariente (Jerónimo) así que picamos algo y a eso de las 10.00 me fui a bañar y me acosté, pensando en ya había empezado el partido de Boca en Brasil y que la cosa pintaba negra.
Hoy me enteré que Boquita perdió 1 a 0 y quedó eliminado, y encima tuve que despertar con el mensajito sobrador de Gastón Mendez, fastidioso hincha de las gallinas.
¡En fin! Un día movido.

Un parto de noche

Y muchas veces pasó que me llamaran por un parto cuando ya estabamos cenando. Esto no es de lo mas alegre para el veterinario que ha estado todo el día trabajando en la manga, y disfruta de ese rato en familia, en el calor del hogar.
Aquella vez comíamos algún manjar que las sabias manos de Lily habían preparado, cuando sonó el teléfono. Los chicos estaban bañados y listos para ir a la cama temprano despues de la cena. Era por una vaquillona que no paría, en un campo a unos diez kilómetros del pueblo.
Como siempre, los cuatro mayores quisieron acompañarme. Los partos de noche son una gran aventura para los chicos. Se divierten mucho viendo un lindo ternero nacer alumbrado con algún farol, o con las luces del auto. Además, los míos tenían un código familiar por el que apostaban un alfajor al sexo del ternero por nacer. Alfajor que por supuesto pagaba yo, a los ganadores por haber acertado, y a los perdedores para que no se pusieran tristes.
La cuestión es que se vistieron y se abrigaron mucho porque el frío era cortante. Las noches de invierno en San Manuel suelen ser muy frías, y aquella vez, aunque eran alrededor de las nueve, ya estaba por empezar a helar. Partimos entonces para el campo, mientras la madre se quedaba en casa con Lucía, que todavía era muy chiquita para esos trotes.
Teníamos un Falcon ´83, con motor 221 y tapizado de cuero. Un máquina bárbara que nos llevó calentitos hasta el campo. Adelante venía Flopy, por ser la mayor, y atras se amontonaban Juliana, Agustina y Juancito. Llegamos a la tranquera y Flopy se bajó a abrir. Hacía tanto frío que el aliento se le iba en una nubecita de vapor mientras maniobraba con la cadena. En realidad, el dueño de las vacas no vivía en ese campo. Había arrendado un potrero para pastoreo y se había hecho una llegadita a última hora para darles una recorrida. Ahí se encontró con la parturienta pidiendo ayuda.
Pasamos algunos guardaganados y nos encontramos con Raúl, que nos estaba esperando.
¿Como andás Raúl? ¿Y la vaquillona?
¡Seguime! Me dijo. Está en el medio del potrero. La vas a tener que enlazar porque anda parada.
¡Uh! Pensé. Ya empezamos. Me puse las botas de goma, el mameluco y preparé el lazo. El frío seguía creciendo, y ya se notaban algunos pastos blancos a la luz de los vehículos.
¡Vamos! Le dije. Los chicos, de lo mas contentos con el asunto, charlaban y se reían. De golpe aparecieron los ojos de la futura mamá, rojos al resplandor de los faros. Le hice señas a Raúl de que parara, y a los chicos, les recomendé que estuvieran quietos hasta que la agarrara. Las vacas en trance de parto pueden parecer muy doloridas e indiferentes mientras no se las molesta, pero basta que uno las enlace, para que salgan disparadas como flechas. Es muy importante entonces no errar el primer tiro de lazo porque sinó, es probable que no se las pueda agarrar mas. Sobre todo en medio de un potrero enorme, a pie y de noche.
La cuestión es que me fuí acercando despacio por la oscuridad hasta que estuve a tiro. Revolee la cuerda y ya se la puse como una corbatita. El chiste es que la doña, tal como lo preveía, se dió vuelta y saliendo de los conos de luz de los faros, se perdió corriendo en la oscuridad, conmigo haciendo fuerza y tratando de pararla. La escarcha que se había depositado sobre los pastos no me dejaba hacer pié. Por fin, se le fueron terminando las energías y se paró. Raúl la volvió a enfocar con la camioneta y se bajó a ayudarme mientras yo tomaba aire. De pronto se sintió la voz de Juancito que apareciendo de golpe en la luz, llegó a agarrarse de la punta del lazo...¡Yo te ayudo papá! No había aguantado la emoción y se había largado corriendo detras mío.
Despues que la volteamos y maneamos, acerqué el auto y las chicas, divertidas con la hazaña de su hermanito, ayudaron con la cesarea, que se fué entre charla y risas. Alguna me enhebró las agujas, otra me alcanzó el antibiótico o las tijeras, y pronto sacamos un lindo ternerito negro, que antes de terminar las suturas ya se había parado temblando, y buscaba a tientas las tetas de su mamá, para darse la primera panzada de su vida.
No me acuerdo si también lo bautizaron, porque esa era otra costumbre que tenían.
Están buenos los partos de noche. He hecho decenas, y siempre se disfruta el silencio enorme del campo, solamente cortado a veces por los balidos de algun ternero destetado o el chistido de las lechuzas; y la imponencia del cielo, tan lleno de estrellas y con esa negritud tan negra que no se vé en las ciudades.
Antes de soltar la vaquillona, alejamos lo mas posible los vehículos para asegurarnos de que al pararse, se quedara con su ternero. De no hacerlo, lo mas común es que, sobre todo las primerizas, se alejen corriendo del "quirófano", dejando un pobre hijo sin su madre. Con cuidado le sacamos las sogas y nos fuimos lo mas rápido posible de su lado. Desde unos cien metros la volvimos a enfocar con las luces, y allá estaba la muy bonita, tratando de acercar a su ternero a la ubre, bien llena de rico calostro.
¡Que bueno! Hay imágenes que quedan guardadas en nosotros y seguramente, aunque no la recuerden en el momento, los chicos, igual que yo, tendremos esa foto en nuesto album.

El chaparrón

Largamos los caballos en un corral de palos y al pasar con los recados al cerco de la casa, vimos las gallinas, pollos y gallos amontonados en un rincón del patio, debajo de una chapa, espiando a los dos barbudos recién llegados.
Javier y yo habíamos tenido que desviarnos de nuestro camino y recorrer las tres leguas de más, hasta lo de este hombre que habíamos conocido en un viaje anterior, apurados por la tormenta inclemente.
¡Si no te agachás un poco no podés pasar! Me dijo Martinez ¡Y sí! ¡Era así nomás!…Me tuve que agachar para poder pasar debajo de los flecos de paja vizcachera que cubrían la mitad del hueco que hacía de puerta.
La sensación fue de lo mas reconfortante. Despues de horas de aguantar el viento penetrante, el frío y los chaparrones finitos como agujas, que mas parecían de hielo, entrar en el rancho de adobe, con paredes gruesas y solamente una ventanita cerrada al fondo, me hizo sentir la tibieza que debe sentir el pajarito al encontrar un nido de hornero cuando lo azota un temporal.
En el medio del lugar, de piso de tierra bien barrido, un aro grande de metal, contenía un fuego que cumplía dos funciones maravillosas, calentaba la habitación y cocinaba un pedazo de costillar al asador, que se derretía en grasas que chorreaban hasta el suelo.
Todo era una invitación a estar bien. Martinez nos hizo sentar en unos banquitos de madera muy bajos, alrededor de la fogata, y nos convidó el primer trago de caña mientras se hacía el asado. Pusimos los pies, con las botas de cuero empapadas, sobre el aro de metal para empezar a secarnos las pilchas y se armó una charla que se fue animando a medida que pasaban las horas y que el fuego nos secaba por fuera y los tragos y la carne nos calentaban por dentro.
A eso de las diez de la noche, despues de comer hasta hartarnos, Martinez puso unos cuantos troncos gruesos que mantuvieran las brasas, y nosotros tendimos nuestros recados cerca del fuego. Afuera la tormenta rugía. Adentro del rancho nos dormimos como potros en cuanto nos acostamos…¡Mañana sería otro día!

Opiniones

Tuve y tengo mis opiniones sobre la política y el país...
Empecé mis estudios universitarios el 24 de marzo de 1976 ¡El mismo día comenzaba el último golpe militar!
Realmente no tengo una memoria puntillosa para los hechos pequeños, pero si retengo sensaciones. Despues del golpe y la huída definitiva de Isabel Perón, no me sentía contento. Veía la gente que se saludaba y reía por la calle, en Necochea, y sentía rabia y tristeza. Faltaban solo 6 meses para las elecciones y era la oportunidad histórica de castigar a un partido y a un grupo de gente que había hecho tanto daño al país. Había que darles un mazaso contundente, pero en las urnas. Vinieron los "salvadores de la patria", transformaron a esos delincuentes en mártires, hicieron un pésimo gobierno y marcaron a millones de argentinos con el terror de estado.
¡A pesar de eso, cuando vine a vivir y a trabajar al campo me encontré con montones de tipos que me decían que los milicos habían sido lo mejor! ¡Sentía entonces una gran contradicción! ¡Ay país!
Me casé muy joven, estudié y trabajé mucho y no tuve ni tiempo ni ocasión de preocuparme por la marcha del Proceso hasta que, sobre el final de la carrera, sentí lo que era la opresión asfixiante del poder militar, cuando casi tuercen mi futuro y mi vida por expresarme sobre un hecho de corrupción en el manejo universitario.
En la Guerra de Malvinas me pasó algo parecido ¡Será que no puedo masificarme! A la alegría inicial del día en que entré a la veterinaria, prendí la radio y sentí que habíamos recuperado las islas, siguió una gran desazón por la inconciencia de la gente que se reunía de a miles para apoyar algo que se veía perdido de antemano y era engañada cobardemente. Mi mamá donó una pulsera de oro que le había regalado mi padre ¡Cuando me enteré fue como si cayera una gran máscará! ¡No podía entender!
¿Qué me pasó entre el 19 y el 20 de diciembre de 2001? ¡Sentí emociones mezcladas! Lo primero fué la euforia de ver la fuerza del pueblo que espontaneamente se expresaba contagiando energía, y mientras todo iba sucediendo pensaba ¿Porqué ahora y nó cuando asoló el país la banda del delicuentes mas grande que se haya conocido? ¿Por qué nó cuando nos robaron YPF inpunemente? ¿Por qué tendremos que volver a recibir a todos los que durante diez años nos destruyeron? ¿Por qué estas muertes? ¿De que se reían, frente a las cámaras, los gobernadores peronistas despues de la salida de De La Rúa?
Reconozco la debilidad de este hombre y la incapacidad que tuvo de generar consenso, pero realmente me dá muchísima rabia que haya terminado así un período de gobierno del que claramente no han salido enriquecidos ni él ni sus allegados. Me molesta y me duele haber sentido fastidio y no haberlo gritado mas fuerte, cuando al mes de haber asumido el gobierno, los medios empezaron ya a burlarse de él y que no reaccionara.
¡No sé! Esto no me gusta.Hubiera querido que De La Rúa terminara su mandato, que jamas hubiera llevado a Cavallo al gobierno, poder volver a elegir entre nuevas opciones, y no podrá ser.
En épocas de Alfonsín, varias veces comenté que la bonanza vendría a partir del quinto período democrático ininterrumpido ¡Es confianza en que el sistema irá depurando a la gente que entre en la actividad política y que el tiempo permitirá al pueblo diferenciarlos! ¿Pero cuál será el quinto? ¿El próximo? Porque contaría un período de Alfonsín, dos de Menem y uno de De La Rúa ¿O lo de este hombre no hay que contarlo? ¿O lo de Menem es solo un período? ¿Cuál será el quinto? ¿Cuál será?
¡Ay país! Seguiré trabajando con mas fuerza todavía, si cabe, y tratando de ser cada día mejor para que mi entorno pueda crecer conmigo.
¡Ay país!

¡Que bueno!

¡Que bueno! ¡Que placer!... Estos días de trabajo intenso. Con tantas tormentas, barros y obstáculos, hacía rato que no sentía el delicioso dolor en el cuerpo cuando el cansancio apreta. La pesadez en los hombros, el hambre genuino, el disfrute al entrar a la cama, la salida despues de almorzar sin siesta y velozmente, los minutos ocupados del primero al último, la lista de tareas interminable...¡En fin! Lindos días de actividad hasta hoy a mediodía, que llegué cansado despues de un trabajo de castración, y al ratito se descolgó un aguacero que me llevó sin escalas, de los bifes del almuerzo, a los 40 minutos de reposo bien ganado.

Volvió la Fiebre Aftosa

Uno sabe que las calamidades existen. Uno sabe que existe el SIDA pero no vive pensando en eso hasta que lo contrae. Uno sabe que es peligroso conducir pero no lo asimila hasta que sufre un accidente.
Y no es que uno, que es inteligente, no esté informado. Creo que la naturaleza humana nos hace tener tales actitudes.
Los profesionales que estamos en el medio sabemos de sobra que la Aftosa existe y mas los que la hemos visto hace mucho tiempo. Nos contaron que estaba en el país desde el año pasado, que su avance era incontrolable, superando los torpes obstaculos que se han tratado de oponer a su expansión. Sabemos que la actuación de SENASA y en general de todos los que se han visto involucrados en esto ha sido cuanto menos lamentable ¡Pero cuando a uno le toca!…

Crónica de un día triste
Hasta el 29 de mayo pasado, el Partido de Lobería (en el cual se halla la bellísima San Manuel), solo había sido rozado tangencialmente por la aftosa con unos animales que aparecieron enfermos en el límite con Balcarce. Se estaba vacunando según una estrategia local a tambos y cabañas pero hasta ahí, nada mas.
A las 10.00 de la mañana del 29, me llamaron de un establecimiento de la zona de Licenciado Matienzo por la sospecha de animales con “fiebre”.
Las alarmas se encendieron. Llegué al lugar. Paré la camioneta en la calle. Dejé un balde con agua y antiseptico en el alambrado y entré al potrero a pie con un un par de guantes en cada mano.
Jorge, mi tocayo y empleado en ese campo, me esperaba a caballo para enlazar los animales que yo quisiera revisar.
Eran 130 terneros comprados cinco dias antes en Olavarría, que según los papeles ya habían sido vacunados.
El espectaculo general era lamentable, conté no menos de 50 rengos o mancos y tal vez unos 25 con el babeo característico.
Curiosamente los dos primeros que revisé no tenían lesiones bucales, solo las podales y muy graves ¿No será? Pensaba…
Al tercero casi no fue necesario abrirle la boca. Erosiones en encías y llagas sangrantes sobre la lengua confirmaron la sospecha ¡Fiebre Aftosa!
¡Cuánto desaliento! Tanto trabajo, entusiasmo, energía y dinero empleados para terminar la enfermedad se habían ido a los caños.
El 29 de mayo de 2001 llegó la Aftosa a nuestra zona ¡Maldigo a todos los incompetentes que lo hicieron posible!

¡Bendita profesión!



Aunque a veces reniego si hace tanto frío que duele. Aunque a veces no aguante mas el calor y la tierra en los ojos y el cuerpo, despues de correr en la manga todo el día. Aunque a veces tenga golpes feos y cortes y quebraduras, por las estúpidas bestias. A pesar de todo, es una profesión de maravillas diarias.
Ayer fue un día así. Había helado terriblemente. Amaneció el campo blanco como si hubiera nevado. Alrededor de las 9.30 hs fuimos con Juliana hasta La Quebrada por un trabajo chico con unas vaquillonas. Había un sol espléndido y nada, pero nada de viento.
Cuando volvíamos, paramos en una callecita de tierra, junté unos cardos secos, prendí un fueguito y calenté el agua para tomar mate. De pronto nos quedamos en silencio y el silencio del mundo se hizo tan pesado que parecía que nos zumbaban los oídos.
¡Que placer! El sol, el fuego, el mate y la vida…

Tímidamente

... me presento en la sociedad blogger.

Aunque el título hace referencia a la profesión que ejerzo desde hace 28 años y quiero desde hace mas de 45, una vida llena de cosas tan distantes como la carpintería y el teatro, pasando por la aviación, las carreras pedestres, la filatelia y la literatura, siempre apoyado en una enorme y querida familia que me ha dado 7 hijos hermosos, seguramente harán salir historias cuyo valor, dudoso para el lector, es inapreciable para mí.