viernes, 30 de octubre de 2009

Internas del pago chico

Tal vez esto que sigue solo les interese a los lugareños, pero creo que vale.
En los últimos Juegos Parapanamericanos que se disputaron hace unos días en Colombia, Carlos Sanchez, un chico de nuestro pueblo, San Manuel, ganó tres medallas de oro en atletismo. Corrió y ganó las carreras de 100, 200 y 400 metros contra chicos de su edad y mas grandes.
Todos vimos el esfuerzo que hizo en la preparación. Cada vez que salíamos a trabajar al campo, allí estaba corriendo alrededor de la pista que está pegada a la estación de servicio. A veces con Leo, el profe que lo preparó, que lo seguía atentamente. La mayoría de nosotros colaboramos para que el viaje se pudiera realizar, ya que no tuvo otro apoyo.
Volvió al pueblo seguido por una larga y alegre caravana. Y hasta ahí todo fiesta.
Esta semana salió una nota en un diario de Necochea, mandada por gente de Lobería, la ciudad cabecera del Partido al cual pertenece San Manuel, donde titulan: "Atleta loberense gana tres medallas de oro en juegos parapanamericanos". Y en el desarrollo de la nota no hay una sola mención a San Manuel, el verdadero origen de Carlitos, ni al profe que lo entrenó, ni a la gente que hizo posible su participación. Hasta aparece en una foto con un profesor de Lobería que nada tuvo que ver.
Digo yo, y a título personal. Si Lezama puede llegar a independizarse de Chascomus... ¿Porqué no podrá San Manuel ser también independiente? Es un gran pueblo. Tiene muy buenos campos y buena minería, gente con visión de futuro y mucho empuje, y sin embargo hay que pasar situaciones como la cuento demasiado seguido.

miércoles, 28 de octubre de 2009

¿Quien pudo hacer esto?


¿Vieron que abunda la porquería? ¿Que hay un mal escribir que copia al mal hablar? ¿Que son tan repetidos los errores en el manejo del lenguaje y en el uso de las palabras que a veces nos hacen dudar?
A los que lo notan les vendrá bien leer algo como lo que sigue, donde todo parece ser tan justo y preciso que nada falta ni sobra. Leanlo despacio y notarán que es como música sin tener notas o como un poema sin tener rima. ¿Sabe alguno quien lo escribió?

Los Justos

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

martes, 27 de octubre de 2009

Lugano y Alicia. El encuentro

Les contaba antes que...

En el último año, Alicia había perdido a su padre, cambió de vida, y ahora tenía a su hermana desaparecida y a su madre que corría detras de ella. Solo le quedaba Lugano...
Así que decidió buscarlo. Empezó por la estancia "El Totoral". Habló por teléfono con el nuevo encargado pero allí no tenían noticias de Lugano desde que reapareciera despues de su aventura en la selva. Llamó a la policía de Corrientes y solo pudieron darle algunos datos de su familia en Gonzalez Chavez. Cuando se comunicó con la mamá no pudo contener la emoción y se largó a llorar en el teléfono, mientras ella le contaba de los últimos movimientos de Lugano. Supo así que estaba en San Manuel, un pequeño pueblo de la Provincia de Buenos Aires. Compró un mapa y estudió en detalle la forma de llegar.
Por fin partió a la aventura de encontrar al único que le quedaba de un pasado cercano en el que había sido tan feliz. Manejó tres días seguidos hasta que llegó a la veterinaria y habló con Natalia. Cuando supo que andabamos trabajando en el campo decidió hacer tiempo y se fué hasta el club para esperar que volvieramos. Contaba despues que al entrar sintió que era el centro de atención de un montón de hombres que jugaban al mus mientras tomaban el infaltable Gancia.
Comió algo y despues de mediodía volvió a la veterinaria y nos encontró. En realidad al único que pareció encontrar fué a Lugano. Y él a ella. Se abrazaron muy fuerte mientras se hablaban despacio en el oído. Con Natalia preferimos irnos a la cocina a preparar el mate mientras terminaba el emocionado encuentro.
Al rato entraron de la mano. Estaban radiantes. Recién ahí Lugano me la presentó y a las atropelladas me hablaron de los meses que pasaron juntos en El Totoral, y de como se gustaron mutuamente desde el primer momento.
Y la vida de Lugano cambió. Alicia se instaló con él en el sucucho y se hicieron inseparables. Salíamos al campo los tres. Lugano era otro. Recuperó la energía, el buen humor contagioso y las ganas de trabajar que tenía cuando lo conocí. Alicia hacía todo lo posible por ayudar, y al ser muchacha de campo, la verdad es que se desempeñaba bien en la manga.
Así se pasaron dos o tres meses hasta que una mañana, mientras tomabamos mate y esperábamos que ella se uniera al equipo para salir al campo, Lugano me dió la noticia: ¡Alicia estaba embarazada!

Continuará

lunes, 26 de octubre de 2009

¡A la pelota!

Una vidente es seguidora de este blog.
Si no lo creen vean el comentario de Andrea despues de la nota "Se aprovechan de mi nobleza".
Ayer pensé en preguntarle como me vá a ir esta semana, pero me dió un poco de impresión la idea de que me pronostique algo malo, porque así como alcanzó a ver el gol de Palermo, erró con lo del triunfo de Boca... ¡En fin! Mejor la dejo ahí

domingo, 25 de octubre de 2009

Las vacas y un secretario

Milka porque era muy perezosa, y Aurora por su avanzada edad, habían preferido tirarse al sol a rumiar en ese día caluroso. Veían a sus terneros correr y retozar envueltos en la reverberación que produce el calor sobre el campo. De pronto llegó Clara en un trotecito piolón y las saludó: -¿Como andan? ¿Tomando sol?-
-¡Muunsee!- Dijo Aurora y Milka ni contestó empeñada en triturar un pedazo de cardo regurgitado.
-¿A que no saben?- Preguntó Clara, siempre curiosa y ávida de noticias e informaciones.
-¿Que pasó?- Dijo Aurora
-¡Que vamos a desaparecer del país!-
-¿Qué?- Saltó Milka, y el pedazo de cardo se le clavó en la garganta
-¡Ah! Yo sabía que esto les iba a picar- Contestó Clara riendose con risa vacuna.
-¡No! ¡Dale! ¡No seas tonta! ¡Contanos!- La apuró Milka, mientras Aurora se paraba de golpe, electrizada con la novedad que traía la amiga.
-Lo que pasa- Explicó Clara -Es que hace un rato hablaban el ingeniero y el veterinario...-
-¡Ay! No me hagas acordar del veterinario- Interrumpió Milka entrecerrando los ojos mientras recordaba el día del tacto.
-¡Callate idiota!- La amonestó Aurora -¡Seguí Clara! Esta tonta siempre esta en las nubes-
-Lo que pasa, decían ellos, es que hay un tipo que no se como se llama, que es secretario de no sé que cosa...-
-¡Pero al final no sabés nada!-
-¡Si sé! Pero es que hablaban muy bajo y como yo soy medio sorda, no oí bien los detalles. ¡Bueno! Este tipo ha hecho tantas, pero tantas macanas con el comercio de nosotras las vacas y de nuestros parientes, que los productores de a poco nos van queriendo cada vez menos. Calculaban que en unos años mas nos terminaremos-
A Milka se le caían las lágrimas pensando en lo que contaba Clara.
¡Ah! Encima decían que en el país van a comer carne de nuestras asquerosas hermanas brasileras, y que allá hay tres veces mas vacas que hace treinta años, y no sé cuantas otras cosas horribles.
¡Estamos jodidas! Dijo Aurora
¡Ajá! Afirmó Clara
Y Milka no dijo nada porque las lágrimas le habían inundado el morro y ya no podía hablar.

viernes, 23 de octubre de 2009

Se aprovechan de mi nobleza

¡Y sí! Es el mejor título posible para esto que me pasó hace muchos años.
Yo era bastante nuevo en la zona y Oscar, un mecánico del pueblo, me pidió que le castrara un chancho padrillo. Lo tenía en el campo de su "socio", con el que habían comprado a medias ese animal para carnearlo entre las dos familias.
Allá fuí en mi viejo Falcon. Cuando llegué, me encontré a Miguel, el socio en cuestión, terminando de dar una mano de rastra a un potrerito de unas diez hectareas. Desde el alambrado me dijo que el padrillo estaba en el chiquero.
-¡Allá!- Indicó, señalando con el dedo un lugar como a 500 metros de la casa -Pero tené cuidado porque está con un capón que es bastante malo-
-¡No hay problema!- Contesté, y salí para el chiquero pensando que él iba a venir detras mío. Llegué, me cambié, preparé las sogas y el instrumental, y ví que Miguel se acercaba a la casa en el tractor. ¡Ah! Ahora vá a venir, calculé ¡Voy a ir adelantando algo!
Cuando me asomé al chiquero, me encontré con que el padrillo pesaría unos 200 kg y el capón otro tanto, y además, tenía unos colmillos de unos 15 cm asomando peligrosamente de su trompa (en realidad la trompa de los cerdos se llama jeta, pero no me animé a poner palabra tan grosera en estos tiempos maradonianos). El centro del chiquero era un pozo con agua donde los animales se daban sus baños de barro.
Miré otra vez para atras y Miguel estaba parado en la tranquera de la casa, tal vez mirando lo que yo hacía.
¿Será posible que este bolas no venga a ayudarme? Fué lo último que pensé antes de entrar. Por las dudas llevaba el lazo en una mano y un palo grueso en la otra. El capón se me vino al humo enseguida gruñendo feo y, en cuanto estuvo a tiro, le pegué con el palo en la cabeza para hacerle entender que no tenía que jorobar mucho. Parece mentira lo inteligentes que son los chanchos, porque siguió rezongando pero ya a cierta distancia. Y empecé a tratar de enlazar al padrillo. El bandido daba vueltas por la lagunita y yo le tiraba desde el otro lado hasta que lo pude tomar "a media espalda". La bestia empezó a gritar y saltar, el capón me hizo otra atropellada, y en el esfuerzo por pegarle y tener el lazo, me metí en el charco que me llegaba hasta las rodillas.
Ahora sí, puteando decididamente contra Miguel y parte de su inocente familia, se me calentó la sangre y con muchísimo trabajo pude terminar de castrar al puerco. La hazaña me llevó como una hora, me dejó cansado y lleno de barro, pero ahora, cada vez que lo recuerdo, agradezco que todo este asunto me ayudara a conocer que hay gente inútil y estúpida aún en el medio del campo.
¡Ah! Y en venganza, cuando me fuí, pasé en el auto al lado de Miguel, todavía parado en la tranquera y ni lo saludé. ¡Nó! ¡Si cuando me caliento soy fatal!

martes, 20 de octubre de 2009

Día de lluvia y sangre

Esta foto no tiene nada que ver con el relato que sigue, pero el asado estuvo muy bueno.
Teníamos que hacer tacto a unas 400 vacas en la manga de Luro. Julio, el encargado, hombre enérgico y muy organizado, ya tenía todo encerrado para cuando llegué. Estaba también Dardo, un entrerriano voluntarioso y bonachón. Todos los años hacíamos ese trabajo entre los tres y las rutinas se cumplían. Dardo echaba vacas en los corrales y las hacía desfilar sin pausa. El solo con un perro. Yo hacía el tacto y cortaba la cola a las vacías, y Julio agarraba en el cepo, boqueaba y despuntaba la oreja a las viejas. Nunca tardábamos mas de dos horas y media.
El día estaba muy nublado, pesado, con presagios de tormenta fuerte. Me acuerdo que antes de empezar hablamos del clima y quedamos en largarnos a trabajar y despues ir viendo. Y empezamos con el ritmo acostumbrado, charlando de mil cosas, mientras las vacas pasaban en una caravana interminable. Ya habríamos hecho unas 150 cuando cayeron las primeras gotas.
-¿Que hacemos?- Le pregunté a Julio
-¡Lo que usté quiera Jorge! Me dijo -Por mí seguimos. Total no tenemos el lomo de azucar ¿Nó?- Y se rió
-¡Y bueno! ¡Ya tendremos tiempo de secarnos!- Contesté. Dardo no dijo nada.
Y las gotas suaves se hicieron mas fuertes, y en una hora estaba lloviendo a mares. Nos faltaban como 100 vacas pero ya estabamos en mitad del río y había que meterle. Casi no hablabamos, en parte por el disgusto, y en parte porque el ruido de la lluvia y los truenos eran fatales.
Julio se inclinó a boquear aquella vaca y cuando vió que casi no tenía dientes, agarró el cuchillo para despuntarle la oreja. Justo que iba a cortar, la vaca giró la cabeza arrastrando la mano de Julio, y la filosa cuchilla le corrió entre los dedos.
-¡A la puta que lo parió! Dijo rabioso, y se agarró la mano herida contra las bombachas mojadas, mientras caía el chorro de sangre.
-¡Dejamos Julio!- Le dije
-¡Nó! Espere un cachito que me acomode- Se sacó el pañuelo del cuello y se envolvió la mano apretandolo bien fuerte.
-¡Ahora sí!- Dijo contento. Yo seguí haciendo el tacto y cortando también las orejas. Al terminar el trabajo había sangre por todos lados y nosotros tres calados hasta los huesos.
Lo lindo de estos días es que despues uno se dá un baño caliente, se pone ropa seca y los mates que se toma, parecen mas ricos que nunca.

Los perros no son humanos

Toleran el frío y el calor sin necesitar ropa o abrigo. Son capaces de correr todo el día y todos los días sin ser atletas. Su alimento natu...