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sábado, 15 de junio de 2024

Mi tercer libro

Ya está en la Imprenta mi tercer libro. Se llamará “Un veterinario y las mujeres Guerreras”.

Esta vez se trata de una novela que da la estructura general al libro y, dentro de ella, aparecen los relatos y cuentos cortos que tanto me gustan.

La idea de la novela, surgió después de leer algunos episodios que ocurrieron sobre el final del Imperio Inca o Tahuantinsuyo. En su período de mayor esplendor, entre los siglos XIV y XV, este Imperio se extendió entre los actuales territorios de Venezuela al norte y Argentina al sur. Pero como ha ocurrido sistemáticamente con todos los Imperios, llega un momento en que estallan guerras y divisiones que los terminan debilitando, y propician su caída.

En este caso, entre los años 1529 y 1532, se desencadenó la llamada Guerra Civil Inca, que enfrentó a los partidarios de dos hermanos: Atahualpa y Huascar. Fue una guerra sangrienta, que terminó con el triunfo de Atahualpa y la matanza de la nobleza cusqueña. Un asesinato masivo de todos los nobles y partidarios de Huascar. Hay crónicas de que la masacre incluyó también a los niños varones de las familias partidas de Huascar.

Este evento generó éxodos masivos, uno de los cuales fue protagonizado prácticamente por mujeres solas y algunos niños, que huyeron del territorio imperial, hacia un destino desconocido. Puede ser la colonia de mujeres de nuestro libro.

Finalmente, esta forma de incluir pequeñas historias dentro de otra mayor que las contiene, no es nueva. Me aproximé maravillado a esto, al descubrir “Las Mil y Una Noches”. Una de las mayores creaciones de la literatura universal, que ha inspirado innumerables obras de arte, teatro, cine y literatura a lo largo de los siglos.

Es lindo poder contar cosas. Ojalá les guste.

jueves, 18 de abril de 2024

El hombre y el teléfono

 Cualquier empleado de campo, por más rústico que aparezca, anda con su teléfono celular en el bolsillo. La mayoría de los menores de 30 años, se manejan en las redes como campeones. Tienen Whatssap, Tiktok o Instagram, y no es raro verlos, recorriendo en medio de un potrero lleno de vacas en parición, con la vista clavada en el móvil, prestando poca atención a las hembras parturientas, o al estado de los alambrados.

Ni hablar de los que sueñan con ser influencers y viven filmándose en las más increíbles posturas y actividades.





Los tiempos han cambiado y la revolución en las comunicaciones, ha hecho que la gente de cualquier lugar del mundo, pueda ver el mismo reel de Instagram o seguir al personaje de moda, sin importar su raza, ocupación o religión.

No me pasa tanto con los criadores de vacas, pero si en los que tienen caballos o animales de compañía, que me presenten el animal enfermo, con un comentario previo de lo que googlearon antes de consultarme ¡Como para orientarme!

No pasará mucho tiempo antes de que los médicos y los veterinarios seamos reemplazados en nuestra función clínica, por computadoras programadas para analizar los antecedentes, signos y lesiones de un enfermo, elaborando un diagnóstico en forma mucho más eficiente y segura que nosotros.

A los veterinarios, nos quedarán solo las tareas manuales que la máquina no pueda realizar por el momento, como quitar limpiamente un tumor mamario de una perra, corregir los aplomos de un caballo o inmovilizar, voltear y operar una vaca de la mejor manera.  


viernes, 26 de mayo de 2023

Residentes y amigos

 


Entre 1995 y 2020, pasaron por San Manuel, alrededor de 60 residentes. Alumnos de veterinaria de la UNICEN al principio, cuando se creo el sistema de pasantías en esa Facultad. Luego siguieron montones de estudiantes, y otros recién egresados, que venían un tiempo a trabajar con nosotros y hacer algo de experiencia. También llegaron algunos extranjeros. Una estudiante de Inglaterra, tres de Francia y un muchacho recién recibido de España. Por último, comenzaron a venir residentes de la Facultad de Veterinaria de La Plata. Hasta que la cuarentena dejó todo detenido.

En los primeros años era un problema conseguir algún lugar para que vivieran en el pueblo. Después, cuando San Manuel se transformó en un sitio atractivo para venir a trabajar, construí un rincón en el fondo de la veterinaria, donde instalé unas camas para alojarlos cómodamente. O casi. El “sucucho” lo llamamos.

Tengo que contarles que me gusta mucho compartir nuestro trabajo y nuestra modesta experiencia con aquellos que lo necesiten. Por eso diseñé un “Programa de entrenamiento en clínica y cirugía”, por el que los estudiantes o veterinarios nuevos, pueden venir un tiempo sin costo alguno, y acceder a nuestras prácticas con grandes y pequeños animales, hacer cirugía y algunas tareas de Laboratorio. Se van con un bonito certificado y un montón de recuerdos para atesorar.

Así que ya saben que estamos esperando nuevos amigos por acá.

martes, 21 de febrero de 2023

¡Tranquilos con la Gripe Aviar!

 

            Todos recordamos aquellos tiempos, cerca de 2010, donde parecía que una pandemia de Gripe Aviar estaba sobre nosotros y los fabricantes de barbijos en Argentina (donde no había casos) no paraban de facturar ¿Qué pasó? Nada

A los hechos puros y duros.

            Esta es una infección de las aves producida por un virus de la familia Orthomyxoviridae. Hay dos tipos principales. Los de baja patogenicidad y los de alta patogenicidad. Afecta tanto a las aves silvestres como a las domésticas, produciendo signos característicos de diarrea y plumaje erizado.

            Difícilmente pasa a los humanos. Entre 2003 y 2022 se registraron en todo el mundo solo 868 personas afectadas por el subtipo H5N1, de alta patogenicidad (información OPS). La letalidad es alta, ya que de todos ellos, murieron 457 (52%). Considerando que la población mundial ronda los 7000 millones de personas, hay más probabilidades de morir atravesado por un meteorito que por gripe aviar, o en un accidente de tránsito, o por caídas desde una escalera.

            La enfermedad es transportada entre países por aves migratorias y se ha detectado prácticamente en toda América, desde Canadá hasta Argentina.

            Hay dos casos registrados en el mundo de enfermedad en mamíferos producida por H5N1. El primero en un criadero de visones en España, y el segundo en poblaciones de Lobos marinos en Perú.

            Hay miles y miles de virus en el planeta, conviviendo con animales (ahí estamos nosotros) y plantas. Cuando uno se altera y se pone malo, la naturaleza lo pone en su lugar, armando las estrategias defensivas que correspondan. Los humanos somos capaces de defendernos activamente con brillantes resultados como contra la Poliomielitis.

            Por lo tanto, no deberíamos vivir en permanente zozobra temiendo por enormes pandemias. El bombardeo de información que recibimos es de tal magnitud que nos hace perder el foco. Una fotografía de unos tipos enmascarados metiendo gallinas muertas en una bolsa, repetida millones de veces, tal vez nos hace pensar que ya nunca podremos comer un pollo sin sufrir las consecuencias. Por eso, volvemos al comienzo:

¡Tranquilos con la Gripe Aviar!

 

 

viernes, 9 de febrero de 2018

El regreso y otras cosas

El día de la salida

Entrando en la Provincia de La Pampa

Llegada a General Pico

Parecía que ya estaba todo terminado, pero el viaje tenía unas cuantas sorpresas más. Ya les conté que dejé la bici en la veterinaria de Miguel Pechin, despidiéndome con tristeza, y que encaré la tarea del regreso a San Manuel. Cosa aparentemente simple. Dejé el hotel Caui en General Pico a las 9 de la mañana, rumbo a la terminal de ómnibus, sin saber bien para donde salir. Al final, tomé un micro de Andesmar hasta General Villegas. A las 12.10 estaba ahí. Enseguida me puse a buscar algo que me llevara a Tandil, pero hasta las 2.30 de la siguiente madrugada no había nada. Entonces, y como ya estaba listo para zarpar, abordé otro micro de la empresa Las Grutas que me llevaría hasta Bahía Blanca, calculando que allí encontraría montones de servicios para Tandil. Error. La única empresa que va de Bahía a Tandil es Río Paraná y no salía hasta las 8.15 del día siguiente. Por suerte, Guillermo Martínez me dio un lugar para hacer noche, me agasajó espléndidamente, y al otro día tempranito me presente en la muy linda terminal, para enterarme que ¡Rio Paraná estaba de paro! ¡Increíble! Entonces me tomé otro micro, pero esta vez a Necochea, y allí me fue a buscar Juan, para recorrer los últimos 120 km hasta mi casa. Me llevó 38 horas el regreso, y gasté en pasajes casi más plata que en toda la travesía.
Reflexionando sobre lo vivido en estos días, me quedan algunas ideas.
Tema bicicleta: Ese fue un asunto muy conversado con la gente que se iba enterando del viaje. La mía es muy antigua y simple. No tiene cambios ni firuletes. Solo le puse cubiertas nuevas y un asiento cómodo para un viaje así. El resto original. Y cumplió con creces. Hicimos 620 km rodando por tierra y asfalto, y nada se rompió salvo la cámara de la rueda trasera que se desintegró después de llevar recorridos 72 km en el día, a las tres de la tarde, cuando hacían 35 grados ¡Más que justificado!
Nadie le tenía fe a la pobre, pero debe ser cierto lo que me dijo un ciclista belga que encontré en la ruta, sobre que las bicis viejas son interminables. El tipo me pidió permiso para sacarle una foto. Seguramente se estará riendo con algún amigo europeo. Lo que quedo demostrado es que en cuestión de bicicletas lo importante es el motor y que toda esa enorme variedad que existe casi para cada actividad, es producto de la industria, que hace lo posible por crear necesidades donde no las hay. Y los humanos compramos.
Lo mismo pasa con los accesorios. Se ofrecen cada vez más cositas para el que gusta del ciclismo. Pero son cosas prescindibles. Hice este viaje tal y como anduve tantos años en bicicleta. Sin casco, sin anteojos, sin ropa deportiva, sin alforjas ni elementos especiales y llevando agua en una botella plástica de tres litros. Y alcanzó bien con lo que llevaba. Podría haber seguido mucho más ¡Ni siquiera me paspé!
Otro tema de charla fue el entrenamiento. No soy ciclista y no andaba en bicicleta desde hace unos 30 años. Ni siquiera di una vuelta a la manzana con todo el equipo que llevaría en el raid. Solo le tomé el pulso en el momento que salí. Y descubrí que el cuerpo es como la plastilina que se va amoldando de acuerdo a las presiones. Los primeros días estuve un poco desbordado. Tomaba alrededor de 9 litros de agua por jornada, y comía sin orden, pero poco a poco me fui acostumbrando, y sobre el final, consumía mucho menos agua y había encontrado mi ritmo, pudiendo hacer tranquilamente 70 u 80 km diarios a una velocidad de alrededor de 13-14 km/hora viento en contra, o 18-19 con viento a favor.

Resumiendo, fue una aventura muy gratificante y un espléndido regalo para mi cumple número 60. Agradezco a tanta gente que me fue ayudando en el camino, con invitaciones a su casa, con ricas comidas y con palabras de aliento en las redes ¡Hasta la próxima! 

lunes, 5 de febrero de 2018

Llegada a General Pico


¡Todo tiene un final! Eso fue lo que pensé esta mañana cuando me levanté en Quemu Quemu. Después del día tremendo de calor (recuerden que ayer, cuando se me derritió la cámara de la rueda trasera, eran las 14.30 y yo venía viajando con 35 grados de calor) llegué al modesto hotel Monterrey. Sin perder tiempo, cambié la cámara de la bici para dejarla en condiciones de rodar, y le hice algunas suturas al bolso de cuerina que se me venía descosiendo. Después me fui al tranquito para la plaza y me encontré con los “Domingos culturales”. Tocaban varios grupos buenos y había comida en abundancia. Estuvo muy lindo. Hoy salí de Quemu temprano porque se presentaba otro día de calor, después de charlar un buen rato con la señora que servía el desayuno y me mató a preguntas sobre el viaje.
El pronóstico era cierto nomás y para las diez de la mañana ya el calor era bien intenso. Yo venía pensando en lo hecho y lo por hacer, y en ese mismo momento confirmé mi decisión. Terminaría mi viaje en General Pico. Llegué cerca de mediodía, me tome un gran helado y me saqué una foto recordatoria en la bonita plaza mayor de la ciudad. Después me alojé en el hotel Caui y comencé los planes para el regreso. La cuestión es que mi yerno Santiago tiene aquí un conocido, el colega Miguel Pechín que aceptó gustoso tener mi bicicleta y parte de mi equipaje en guarda hasta que lo retire Santiago, que viene periódicamente a General Pico. El Dr. Pechin es ciclista aficionado y le costó creer que pudiera haber hecho este viaje en mi bici. Hasta le tomó una foto para compartirla con sus amigos del pedal. Yo mañana me vuelvo en micro y tal vez esté llegando a mi casa el próximo miércoles. Lo último que les cuento es que hace un rato, cuando llevé la máquina a la veterinaria de este hombre, fui con mucho menos peso que en el viaje y la pobrecita rodó alegre y contenta, toda livianita. La dejé en el depósito y le di una última mirada ¡Como la voy a extrañar! En estos doce días de aventura recorrimos 725 km juntos y no me dio ningún disgusto, solo el problemita de la cámara de ayer, pero con el calor que hacía ¡Creo que ni las bicis modernas se lo hubieran bancado!
Por fin, cuando le pasé la foto final a mi familia, puse “ He aquí el primer ser humano que unió San Manuel con General Pico en bicicleta”, como para darle un tono épico al viaje, aunque en realidad fue muy lindo hacerlo y no tuvo nada de hazañoso.

domingo, 4 de febrero de 2018

Bonifacio y otros pueblos

La estadía en Bonifacio fue una maravilla. Estuve desde el jueves a mediodía, hasta la madrugada del sábado. Entre agasajos, largas charlas con mi hermano, y una buena cama para dormir. La verdad es que cuesta seguir viaje después de un tiempo tan blandito. Me encontré con varios primos después de mucho tiempo, visite a la tía Chita, y el sábado tempranito, mi hermano Guille me arrimó hasta el nacimiento (o final) de la ruta 85.
Con tanto descanso encima, arranqué hecho un avión, y a la 1 de la tarde pase el lugar en el que había pensado parar, que era Salliquelo. La única dificultad fue que ya el viento se me había puesto en contra de nuevo. De todas maneras seguí metiendo garra y a las 4 y media de la tarde, llegue a la entrada de Quenuma. Allí hay una estación de servicio y pronto tenia armada la carpa. Fueron algunas horas aburridas, porque no había ni siquiera posibilidad de usar el teléfono, pero pronto me dormí como un ángel en mi carpita. Había hecho 75 km en el día.
Hoy moví temprano, después de pasar una noche viendo las estrellas, ya que había dejado la puerta de la carpa abierta. Estuvo muy lindo. El viento no me molesto al principio y recorrí rapidísimo (para mi nivel) los 40 km hasta el limite con La Pampa, llegando a las 9.30 hs. Fotos, emoción y charla con la policía fronteriza. La cosa cambió cuando doblé por la ruta 1 para General Pico ¡Otra vez el maldito viento en contra! Hoy mi meta era el pueblo de Miguel Cané, así que poco a poco me fui acercando hasta que llegué a las 15.00 hs. Ya llevaba pedaleados 74 km y me quedaba poco resto. Pregunte por algún lugar para hospedarme y ¡No había ninguno! Así que completamente desconsolado encaré otros 16 km hasta Quemu Quemu. Llevaba hechos 6 km, y la cámara de mi rueda trasera reventó, tal vez por el gran calor, dejándome tirado en la ruta al rayo del sol y con 35 grados. Por suerte un muchacho que pasaba, David Caramela, se apiadó de mí y me trajo hasta el pueblo en su camioneta.

¡Y acá estoy! Cansado pero feliz y con la bici para reparar. Veremos como sigue.

jueves, 1 de febrero de 2018

Arboledas y Daireaux

Esto se pone bueno!!! Después de la guerra de los dos días de viento, cambiaron las cosas. Recordarán que habíamos quedado haciendo noche en Lamadrid, con el cuerpo medio averiado después del extraordinario esfuerzo que hice entre Laprida y Lamadrid. Pero ayer, mágicamente, me levante hecho un potro salvaje. El día estaba nubladito, lloviznoso y por fin… con viento favor. Todo anduvo bien y con dos paraditas intermedias, me hice los 52 km y llegue al pueblo Arboledas antes de mediodía. Allí me esperaba un ex alumno y ahora colega, Pablo Abramchik, que generosamente me hizo conocer su bonito pueblo y me brindo su casa para darme un buen baño, comer una carne exquisita y dormir una larga siesta. Mas tarde nos fuimos a recorrer su campo, que tiene un casco muy antiguo, y por fin, viajamos para Daireaux, donde paré en el hotel de Pepo. A la noche otro bañito y a cenar con Carloncho Perez, compañero de la Facultad que vive en esa ciudad. Lindo miércoles.
Hoy fue un día de clima parecido. Salí a las 7.30 hs y después de recorrer unos 10 km, veo por el espejito de mi bici, otro rodado que me iba alcanzando. Era un belga, de nombre Samuel, que lleva dos años viajando en su bicicleta por toda Sudamérica. Impresionante su equipo. Y lo mío también le habrá llamado la atención, porque me pidió permiso para sacarme una foto con la vieja Filippa, cosa que me puso agrandadito. Después seguimos viaje pero el iría a unos 22 km por hora y yo, que no paso de los 17 o 18, de a poco lo fui perdiendo. La cuestión es que a las 11.30 hs estaba en la veterinaria de mi hermano Guillermo en Bonifacio. Recorrí otros 55 km en una mañana. Es notable como el cuerpo se va acostumbrando y rindiendo cada vez mas. Pienso en el desorden de los primeros días. No sabia cuanto tiempo andar, que comer y cuando, o como cuidarme, y sin embargo, en una semana de andar, voy incorporando algunos hábitos buenos. Creo que con una bicicleta y equipo adecuados, andar haciendo cicloturismo no es nada difícil. Ahora me tomare un día de descanso en Bonifacio y el sábado volveremos a las pistas.


martes, 30 de enero de 2018

Hasta General Lamadrid


Y acá viene la crónica de los últimos 2 días. Ayer fue un día muy bueno. Salí temprano de San Cayetano. Alrededor de las 7.00 de la mañana. Casi no había viento. Solo una brisa suave de atrás, así que enseguida agarre la ruta, con un día de descanso encima, y empecé a pedalear con buen ritmo. Llegué a la escuela número 12, a 35 km de San Cayetano a las 10. Lindísima la escuela, muy limpito todo, así que descansé, tomé mate, y seguí ponga y juegue con el viaje. A partir de ahí empiezan las lomas antes de llegar a Chaves pero venía bárbaro. En eso estaba cuando me pasó un tipo en un R12. De golpe frenó, dio la vuelta y se vino solamente para ver que estaba haciendo yo, para donde iba y para contarme que a él le encanta andar en la ruta. Nos despedimos, seguí viaje, y llegué a Chaves a mediodía, conseguí alojamiento en el Hotel París, me di un buen baño, dormí una siesta y más tarde, cuando estuvo fresco, me fui a dar un paseo por la ciudad y a comer una pizza antes de dormirme como un potro. A la mañana siguiente salí en camino para Laprida. Ya había visto el pronóstico que anunciaba que iba a haber mucho viento. Y era verdad. Apenas agarre la ruta, un fuertísimo viento en contra empezó a soplar. Cuando estaba por parar cansado, veo delante mío alguien que iba en un vehículo que primero no supe que era. Cuando me fui acercando, vi que era un discapacitado en una bicicleta adaptada, pedaleando con las manos. Me acerque y fuimos como 15 km charlando. Era Pachi Gándara, que sale todos los días a entrenar y está preparándose para un viaje que piensa hacer hasta Comodoro Rivadavia. Nos despedimos más adelante y yo seguí sólo, muy asustado por el viento, hasta que encontré la escuelita 21. Ahí paré, tome unos mates y descanse y me largué de nuevo a la calle otros 12 km. Por fin, llegue a una estancia grande en plena hora de la siesta, los perros hicieron un gran alboroto y apareció el encargado, Federico Capdevielle que me dijo que venía errando el camino. ebe haber visto cara de desconsuelo porque se ofreció para arrimarme hasta Laprida a la tardecita. Lo esperé en un monte cercano y a las 6 de la tarde me pasó a buscar con toda la familia. Para las siete estábamos en Laprida y yo cómodamente instalado en el hotel Laprida.
Hoy, en cuanto me levanté, oí que don viento seguía soplando y me agarró una gran pena. Mi bici es muy antigua y no tiene cambios como para aliviar el rigor del viento en contra. Les digo la verdad, por un momento pensé en buscar a alguien que me arrimara hasta mi próximo destino, pero pensé: “Voy a darle hasta donde pueda”. Y despacito, despacito, a las 5 de la tarde estaba en Lamadrid. Hecho pelota porque tuve que caminar como diez km por un pinchacito que me dio la rodilla izquierda. Ahora a tomar cerveza helada, descansar y mañana seguir viaje para Daireuax.

sábado, 27 de enero de 2018

Los primeros kilometros

Hace dos dias que sali de casa rumbo a Licenciado Matienzo. Me acompaño Juan los primeros kilometros dandome los consejos finales. El sabe bastante de esto porque sale mucho a la ruta. Todo emocion. Hay que tener en cuenta que hasta ese momento no habia probado la bici cargada con el equipaje. En realidad no habia pedaleado nada. Asi que sentir el peso enorme y la poca estabilidad de mi maquina me sorprendio. Para las diez de la mañana ya habia pasado el pueblo y pare en el monte de Toki Eder a tomar mate. Contento y con fuerzas. Solo fue raro que el dueño del campo pegado a ese, paro a charlar conmigo y me confeso que habia pensado que era un croto. No debo tener muy buen aspecto!!! El dia se me paso completando el camino hasta Juan N. Fernandez. Llegue muy cansado y me pase como dos horas buscando alojamiento sin suerte, asi que termine armando la carpa al lado de la estacion de servicio Petrobras. Una gente amiga, Cacho Torres y Edith, me invitaron a cenar. Volvi a la carpa alrededor de las doce. Cansado y con varios vasos de cerveza y vino encima. Lo malo fue que el movimiento de camiones durante toda la noche no me dejo dormir nada, asi que ayer levante campamento en muy mal estado y puse proa para San Cayetano. Cuando llego al puente La Plancha, sobre el rio Quequen, me encuentro que se habia caido y solo quedaban unos pedazos de cemento apilados precariamente. Desarme todo el equipaje y fui pasando las cosas trabajosamente hasta que complete la maniobra. Por suerte no perdi nada ni me accidente. Fue un dia muy duro. Mucho calor, poco descanso y para completar, a la tarde agarre un lindo viento en contra. Una de las paradas la hice en la estacion de ferrocarril abandonada de Defferrari. Ahí me dormi una siesta, pero me despertaron dos policias que me pidieron documentos para averiguar si era un fugado!!! Como para escaparme en esta bici vieja!!! Ni un foco!!! Yo creo que lo que mas les interesaba era chusmear a ver quien era y que hacia por ahí.
Por fin llegue a San Cayetano a las cinco de la tarde con la ultima gota de Energia.
Juliana y Jero andan de viaje con los chicos asi que me ofrecieron la casa para parar… fue increible poder darme un baño, lavar la ropa y descansar.
Hasta ahora vengo bien. Ya recorri 120 km y la vieja Filippa viene aguantando.

Nota: Veran que no he puesto acentos ni fotos. Es que tengo una tablet nueva y no la entiendo todavia... Perdon!!!

sábado, 18 de febrero de 2017

Otro bloguero en la familia

Resultó una sorpresa. Hace alrededor de un mes, mi sexto hijo, Lorenzo, de once años, me dijo que quería tener un blog.
-¿Y cual va a ser el tema?- Le pregunté.
-¡Quiero escribir sobre drones!-
-¡Mirá! ¡Si te animás metele! Pero tenés que saber que hacerlo es fácil, pero después hay que tener constancia para seguir escribiendo y mantenerlo, limpio y cuidadito-
-¡No importa! ¡Voy a probar!- Me contestó seguro.
Y se largó a escribir.

A mi me gusta como va. Si quieren pasar a ver algo sobre drones están todos invitados.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Contando historias desde el escenario



Se nos viene una nueva obra de teatro. Esta vez se trata de “Un casamiento picante”. Seguimos en la línea de las comedias ligeras que tanto gustan a la gente del campo y el pueblo. Ese género, mas la expectativa de ver a muchos conocidos sobre el escenario, hace que siempre se junten mas de 500 personas en el gran salón del Club Atlético San Manuel. Además, tenemos el privilegio de contar con muchos varones que actúan y que lo hacen muy bien, cosa rara en grupos de teatro de otras localidades pequeñas, e incluso en los de ciudades más grandes, donde las féminas suelen ser mas osadas. Creo que esto se debe a que hay en San Manuel una gran tradición teatral, de casi 70 años, y los chicos han crecido viendo a sus mayores sobre el escenario, lo que hace que muchos se larguen con naturalidad sobre las tablas.
Ya les he contado que yo empecé actuando en “El conventillo de la Paloma” en 1985 y desde ese momento estuve metido de lleno en esto. Hace casi 20 años formamos nuestro grupo actual, “Los Timoteos”, como un desprendimiento del llamado Cuadro filodramático Pablo Podestá.
En tanto tiempo, hemos hecho montones de presentaciones en San Manuel, Napaleofú, Lobería, Necochea, Tandil, Balcarce y otros lugares más o menos grandes, como parajes de campo y escuelitas. Siempre a beneficio de instituciones que nos llamen. Ponemos todo. El tiempo, las ganas, la escenografía, el vestuario, los viajes y cuanto haga falta. Solo pedimos a cambio algo para comer después de la actuación, porque cuando baja la espuma y la adrenalina de la obra, se siente un hambre urgente y quemante.
Esta vez me toca solo la dirección. No podré actuar. Quise hacerlo así porque son 11 personajes en escena y la resolución es bastante difícil, sobre todo si tengo que estar también actuando… ¡Otra vez será!

Vamos a ver como sale todo. Ya se han vendido muchísimas entradas anticipadas, así que el Club estará a pleno. Seguro que se sumarán buenas anécdotas al libro de actas del teatro, donde voy registrando estas aventuras. 

domingo, 20 de septiembre de 2015

Un amigo español


Juan y Pedro, una mañana en el campo.

En estos días anda compartiendo nuestras tareas un colega muy joven de España. Don Pedro Nicieza, de Asturias. Me encontró en Internet, me pidió algún lugarcito como para pasar aquí dos meses de trabajo, y en unos pocos correos nos pusimos de acuerdo.
Llegó en agosto, se instaló en el famoso “sucucho” para residentes, y desde entonces, se esmera atendiendo vacas, caballos, perros y gatos con nosotros.
Por si esto fuera poco, Pedro me prometió que antes de irse me va a enseñar a castrar pollos de un mes para engordarlos mejor. Dice que ha hecho este trabajo allá en España y que es bastante capaz. Ya con esto me doy por bien pagado.
Lo que él está haciendo es el mismo proyecto que armé en los años que recibía residentes de la Facultad de Tandil. Tuve la intención de irme algunas semanas por año a trabajar y compartir experiencias con otros veterinarios de Sudamérica. Ya tenía todo arreglado con un colega de Bucaramanga, en Colombia, como para dar el primer paso, pero los caminos de la vida me hicieron desistir.
Es algo muy bueno esto de vivir con gente que hace lo mismo que nosotros porque, además de llenarnos el alma conociendo otras personas, lugares, costumbres y culturas, podemos “robarles” trucos y habilidades que nos enriquecen como profesionales.
Creo que sería muy bueno armar un lugar de intercambios internacionales para veterinarios. Haciendo residencias cortas en las que se pueda compartir la vida y el trabajo. Yo tengo un lindo lugar acá en San Manuel para el que se anime.


jueves, 5 de septiembre de 2013

Armando el rompecabezas




Uno de los problemas que tienen los animales como pacientes es que no hablan. No son capaces de expresar lo que les pasa y los pobres veterinarios debemos armar una especie de rompecabezas con los signos clínicos, los datos de la necropsia y toda la información que nos puedan aportar los dueños o los cuidadores. En los dos primeros casos no hay complicaciones, porque un buen profesional sabrá extraer lo mejor de una adecuada revisación del afectado, o podrá averiguar infinidad de cosas en una prolija necropsia que, como si esto fuera poco, le brinda la posibilidad de tomar muestras para el laboratorio y así llegar al diagnóstico.
El problema son los dueños o cuidadores. En general, los dueños no suelen mentir porque les interesa verdaderamente que el animalito se cure, pero los cuidadores o encargados nos llenan de mentiras para confundirnos o a veces, porque intentan tapar las macanas que hicieron para que el animal se haya enfermado o muerto.
Hace unos días me llamó Florencio Ordoñez por teléfono. Según me contó, tenía un ternero de la cabaña, el 2347, que “se bamboleaba” y “revoleaba la cabeza y los ojos”. Sabiendo que Gutierrez, el propietario, estaba en Rauch por una venta especial de toros, me fui hasta el campo enseguida. El 2347 era el crédito de “Las Lomas” para Palermo 2014. Un lindo ternero Angus negro, muy vivaracho y juguetón.
-¿Cómo estás Florencio?- Lo saludé al llegar. Mientras me cambiaba, el muchacho me daba charla de mil cosas del campo, pero del 2347 no decía nada.
Nos fuimos caminando hasta el piquete donde estaban los terneros y entonces lo vi. El pobre bicho estaba con la cabeza desviada hacia arriba y la derecha. Cuando sus compañeros corrieron, se quiso mover con ellos, pero inició un baile desordenado que termino con una violenta caída.
-¿Desde cuándo está así Florencio? ¿Vos no les cambiaste la alimentación o alguna otra cosa? ¿No se te escaparon para el bajo donde hay Yuyo sapo?- Mientras revisaba al enfermo, le fui haciendo un montón de preguntas. Florencio parecía no saber nada. Solo repetía que “apareció así”. A medida que recolectaba datos, iba mentalmente tratando de armar el rompecabezas del que les hablaba al principio, pero no lograba juntar todas las piezas. Algo no encajaba.
Por suerte pasó lo que tenía que pasar. De pronto el 2347 entro en una crisis convulsiva y con algunas patadas finales, se fue al cielo de los terneros.
En la necropsia que siguió, no encontré dato alguno en los órganos torácicos y abdominales, pero al abrir el cráneo apareció la verdad. Un gran coágulo se asentaba sobre el hemisferio cerebral derecho.
Florencio ya no habló más. Yo me limité a escribir el informe y sin mucho esfuerzo, Gutierrez averiguó, cuando estuvo de vuelta en la cabaña, que el muchacho, fastidiado porque el ternero lo había pisado en sus intentos por jugar, se calentó y le pegó tremendo garrotazo en la cabeza.
Y “Las Lomas” se quedó sin su mejor ternero para Palermo.


jueves, 8 de agosto de 2013

Presentación del libro


 Al final de la charla con Mauricio a mi derecha y Quique a mi izquierda


 Una parte de los asistentes. Faltan todos mis hijos y familia que estaban mas adelante


Firmando ejemplares en el stand de Alfa Librería

El pasado viernes 2 de agosto, hicimos la presentación de “Animales que hablan, que vuelan y que caminan”, en la 10ª Feria del Libro de Tandil.
Hago aquí el comentario, ya que fue en este blog donde el libro se gestó hasta su nacimiento hace algunos meses. Fueron casi dos años de ir creciendo despacito, pasando de ser un embrión muy pequeño, a un feto bastante parecido a lo que después terminó apareciendo.
Hubo historias sangrientas y otras muy cómicas. Las hubo simples y también densas y apasionadas. Entre todas formaron los órganos internos, los miembros y la cabeza del texto final, aunque después hubo que trabajar mucho para poner las cosas en su lugar, pulir y tratar de mejorarlo.
Muchos colaboraron siendo protagonistas de los relatos. Hombres y animales. Estos últimos con su inocencia salvaje o doméstica, dejándome hondas reflexiones como para pensar un buen rato.
Mi hermana Andrea corrigió el escrito final y mi sobrina Julieta diseñó una linda tapa como para que el libro se luzca en cualquier estantería; y por fin, la Editorial Dunken, de Buenos Aires, se encargó de soplar y darle vida.
La del viernes fue la primera presentación de un libro a la que asistí. Nunca estuve en otra como espectador y menos como protagonista. Cuando pensé en cómo hacerla, se me ocurrió pedir ideas o buscar soluciones en Internet, pero al fin decidí hacer que todo fluya un poco más libre. Después de 17 años como docente en la Facultad, tal vez la cosa no se me haría tan difícil. Y así fue nomás. Pasamos un buen momento, tanto Mauricio Bicondoa y Enrique Oss, que me acompañaron para hablar, como la gran concurrencia que llenó la sala, encabezada por mis cinco hijos mayores con sus familias, que siempre están conmigo. Todo fue organizado por la gente de Alfa Librería, con Alicia Laco a la cabeza, que se preocuparon hasta de los menores detalles.
Mientras escribo esto, estoy pensando en hacer un Eva test a este blog, porque tal vez esté embarazado nuevamente y yo no sepa aún que estamos esperando nuestro tercer libro.


jueves, 13 de diciembre de 2012

El libro nuevo



Me gustaría presentar a los que suelen frecuentar este blog, el libro que les mencioné en la entrada anterior. Nació el mes pasado y espero que tenga una buena vida. Eso sería que mucha gente pueda leerlo, que lo conozcan en distintos lugares y de ser posible, también que disfruten sus historias.
En la contratapa se lee esto:
    "En Animales que hablan, que vuelan y que caminan, Jorge Spinelli, veterinario rural, nos brinda una mirada personal y cercana de los hombres y las bestias que habitan nuestros campos y nos pinta sus paisajes a través del humor y la reflexión. Hay grandes pájaros que mueren de amor, nobles caballos que conversan amablemente con el autor, y vacas curiosas que critican los humanos procederes.
Los cuentos, relatos y anécdotas que conforman este libro nos toman sutilmente de la mano y nos muestran la hombría y el valor del peón de campo, los amores contrariados de algún paisanito, o el accidente impensado en el trabajo, que agrega varias gotas de sangre a la lectura.
Anécdotas que con humor y ternura, pueden versar sobre lo más duro, o lo cotidiano; pero siempre invitándonos a pasar un buen momento. Abrir este libro, nos lleva a descubrir lo maravillosamente ordinario del mundo rural, a veces desapercibido  para el ojo o el oído no entrenados."

Antes que alguno piense que se me subió la soberbia a la cabeza, quiero aclarar que lo escribió mi hermana Andrea, correctora del texto, y elogiosa por demás en sus conceptos.
Lo publique con Editorial Dunken. En la página www.dunken.com.ar, podrán encontrar más datos del libro y en caso de quererlo, pueden comprarlo allí mismo.
Otra posibilidad es que me escriban a cocospin1@yahoo.com.ar para hacérselo llegar al que lo quiera. También veremos cómo hacer para revenderlo en veterinarias, librerías y negocios relacionados, así que si hay interés nos pondremos en contacto. 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Las Mil y Una Noches


“Las mil y una noches” es un libro árabe que se escribió hace mas de 5000 años. Se cree también que fueron varios los autores de esta obra monumental. Es increíble la imaginación desbordante de sus historias, que fueron tomadas por escritores de todos los tiempos como propias. Hace poco me asombró encontrar en “El alquimista”, de Paulo Coelho, una historia sacada literalmente de allí. Lo malo es que no menciono la fuente.
Hay párrafos memorables como este, donde un candidato le cuenta al califa, de su primer encuentro íntimo con una linda mujer:
…”Y al punto vino ella a mí, y se echó sobre mí, y se restregó conmigo con un ardor asombroso. Y yo, ¡Oh mi señor!, sentí que mi alma se albergaba por entero donde tú sabes, y di cima a la obra para la que se me había requerido, y a la tarea que se me pedía, y vencí lo que hasta entonces pertenecía al dominio de lo invencible, y abatí lo que estaba por abatir, y arrebaté lo que estaba por arrebatar, y tomé lo que pude y di lo que era necesario, y me levanté, y me eché, y cargué, y descargué, y clavé, y forcé, y llené, y barrené, y reforcé, y excité, y apreté, y derribé, y avancé, y recomencé, y de tal manera, ¡Oh mi señor! Que aquella noche quien tu sabes fue realmente el valiente a quien llaman el cordero, el herrero, el aplastante, el calamitoso, el largo, el férreo, el llorón, el abridor, el agujereador, el frotador, el irresistible, el báculo del derviche, la herramienta prodigiosa, el explorador, el tuerto acometedor, el alfanje del guerrero, el nadador infatigable, el ruiseñor canoro, el padre de cuello gordo, el padre de nervios gordos, el padre de huevos gordos, el padre del turbante, el padre de cabeza calva, el padre de los estremecimientos, el padre de las delicias, el padre de los terrores, el gallo sin cresta ni voz, el hijo de su padre, la herencia del pobre, el músculo caprichoso y el grueso nervio dulce, y en esa noche bendita, ¡Oh mi señor!, el cordero no dio menos de treinta topetazos a aquella oveja batalladora, y no cesó la lucha hasta que su contrincante hubo pedido gracia, dándose por vencida”…
¡Qué bárbaro! Parece que aquella gente no se andaba con cosas chicas, ni a la hora de hacerlas, ni a la de contarlas

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pequeños detalles


En esto días ha habido una “epidemia” de partos distócicos en vacas. Así se dice cuando hay complicaciones que impiden que él, o los terneros, nazcan sin problemas. A veces los pichones se presentan con la cabeza hacia atrás, una o las dos manos torcidas, en ocasiones sacan primero las patas y otras veces el culito. Y pasa también que los terneros son demasiado grandes para el tamaño de las caderas de su mamá y allí quedan detenidos.
Entonces el valiente partero enfrenta la aventura de un nuevo parto con unas pocas herramientas y mucha experiencia. En estos años aprendí a no utilizar distintos elementos que se venden para ayudar a corregir posiciones, o para cortar la cría cuando ya está muerta, y así poder sacarla. No los utilizo porque son cosas, generalmente de acero, que suelen terminar desgarrando útero y vagina, y complicando más la situación. Eso me pasó.
Aprendí a trabajar con ambos brazos desnudos, porque suele ser necesario meter los dos dentro de la madre, tratando de arreglar una mala posición fetal. Entonces hasta las mangas de una camisa liviana entorpecen las maniobras.
Aprendí a trabajar lo máximo posible con la madre volteada y maneada en el suelo. Me pasó una vez de estar atendiendo una parturienta en pie dentro de la manga. Fue imposible sacar el ternero por vías naturales, la vaca se cayó y tampoco pudimos sacarla a ella, así que terminé haciendo una pésima cesárea, incidiendo donde pude encontrar un hueco. Un desastre.
Supe también que cuando se hace tracción forzada para sacar un ternero que viene de patas, hay que tener mucho cuidado en hacerlo lentamente cuando falta la última mitad del cuerpo, porque es común que la cabeza, que es lo último en aparecer en ese caso provoque un desgarro muy grande de vagina. Y me pasó varias veces.
Me di cuenta que las vacas parturientas pueden estar muy excitadas y hay que tener cuidado al largarlas después de cierta noche en la que, mientras yo desprendía una soga que habíamos atado en el enganche de la camioneta, mi ayudante largó a la recién parida. Solo sentí el grito: -¡Cuidado!- Me tire debajo del vehículo sin mirar para atrás mientras la loca se estrellaba contra los faros haciéndolos pedazos.
¡En fin! Pequeños detalles que se van adquiriendo con el hacer. Que pueden ser valiosos para los obstetras novatos y ayudar a solucionar un parto de manera más simple y eficaz. 

domingo, 1 de julio de 2012

Esos misterios


Hay veces, muchas mas de las que uno quisiera, que aparecen casos que nos llenan de dudas y que no llegamos a resolver.
Esto que ven en las fotografías, es la masa muscular del tren posterior de una vaca lechera Holando Argentino. La pobre tuvo un lindo ternerito y al día siguiente, todavía en el potrero donde están las parturientas, amaneció con el cuarto posterior muy inflamado y casi sin poder moverse. A la noche murió. Yo aparecí a la mañana bien temprano para hacer la necrópsia. 
Tremenda sorpresa fue encontrar el músculo en este estado. Tomé muestras para bacteriología pero no se pudieron aislar bacterias patógenas. 
Nunca antes lo había visto y nunca mas lo vi hasta ahora. Cuando en algún momento se habló de una bacteria "carnicera" que afectaba al humano preste atención ¿Será? 

viernes, 14 de enero de 2011

Cosa `e mandinga

Vaquillona con gran verruga o gran verruga con vaquillona detrás

Y ya que el amigo y colega Martín lo sugirió hace poco, aquí van las instrucciones para curar verrugas en un equino o un vacuno, y para sacar la edad de un caballo de modo seguro.
Los que no crean en estas cosas, pueden saltear esta entrada y para los que saben que "algo hay" les cuento:
Para curar las verrugas
1) Córtese un mechón de cerda de la cola del animal afectado.
2) Háganse tres pliegues o dobleces con dicho mechón.
3) Entiérrese todo en tierra húmeda (si no lo está, hay que humedecer con algo de agua despues de terminada la operación) haciendo un agujero con el mismo cuchillo.
4) Trátese de que el animal afectado pase caminando sobre el enterramiento.
5) Quédese quietito esperando la caída segura de las verrugas en 20 o 30 días.
Para sacar la edad de un caballo
1) Sáque una cerda o pelo largo de la cola del caballo en estudio.
2) Consiga un vaso de cristal fino, y boca no muy ancha, y un anillo de oro (si usted no es casado, tal vez sea mas fácil pedir el anillo a otro, que casarse con este fin)
3) Enhebre el anillo con el pelo y junte las dos puntas del mismo haciendo colgar el anillo en medio del vaso.
4) Apoyando los codos sobre la mesa y poniendo las manos juntas sobre la frente, mantenga el anillo lo mas quieto posible dentro del vaso.
5) Notará que poco a poco, el anillo comienza a moverse cada vez mas, hasta comenzar a tocar en el vidrio.
6) Vaya contando esos toques. Cada uno corresponde a un año de vida del animal. Misteriosamente, al llegar a la edad del sujeto, el movimiento del anillo disminuye hasta detenerse.

Los perros no son humanos

Toleran el frío y el calor sin necesitar ropa o abrigo. Son capaces de correr todo el día y todos los días sin ser atletas. Su alimento natu...