La observación de un sistema productivo desde afuera puede ser algo enriquecedor, ya que a veces, la rutina hace perder la perspectiva crítica. En este caso, la visita de un profesional extranjero, fue un buen disparador para charlar sobre distintos temas en torno a la ganadería.
Todos los miembros de la familia Álvarez que
conozco, tienen algo en común. Tanto los padres, como los tres hijos, son
apasionados por el estudio y el trabajo. Cuando murió el abuelo Carlos, su hijo
Alfonso se hizo cargo de Los Sauces, el campo familiar, en el Partido de
Lobería. Ingeniero Agrónomo y miembro destacado del Grupo Crea local, pronto
Alfonso transformó a Los Sauces en una buena empresa productora de carne y granos.
El sábado pasado me invitaron a una recorrida por el
campo, en parte para ver el estado de los rodeos y también porque Agustina, la
hija menor, estaba de visita junto con John, su novio australiano. El muchacho
es un veterinario joven, pero con mucho futuro en la profesión, que se mostró
ávido por conocer nuestra realidad ganadera.
Alfonso, los muchachos y yo, nos subimos a la Toyota
nueva, y salimos directo hacia el potrero del fondo. Allí hay una gran laguna
de unas 20 hectáreas, rodeada por un campo natural, al que en una época le hicieron
intersiembra con Agropiro y Lotus. En este momento tienen alrededor de 200
vacas en parición. Comencé contando que allí tuvimos el problema de
Leptospirosis hace algunos años. Hubo una gran tormenta de abortos y, aunque el
diagnóstico se hizo rápido, costó encontrar la causa del problema, hasta que
descubrimos que en las barrancas de un lado de la laguna, había colonias
gigantescas de ratas, que fueron los vectores de la bacteria. A partir de ese
momento, seguimos un estricto programa de vacunación contra la enfermedad y se
empezó a controlar la población de roedores.
John seguía asombrado las explicaciones y me
preguntó en su mal español:
-¿Y cuál era el serotipo de Leptospira que
encontraron? ¿Vacunan solo contra esa variedad?
-En realidad la serología arrojó positivo para 4 o 5
serotipos, pero solo se pudo aislar Pomona como causante de los abortos, así
que empezamos a utilizar una vacuna combinada contra enfermedades reproductivas,
que incluye antígenos contra IBR, DVB, Campilobacter y 7 variedades de
Leptospira, entre ellas Pomona. Eso, junto con la lucha contra las ratas, hizo
que no hubiera más abortos por esa causa-
-¿Y tienen muchas pérdidas por venéreas como nos pasa
a nosotros allí en Port Hedland?-
-En nuestro país, sobre todo en la Pampa Húmeda,
tanto Tricomoniasis como Campilobacteriosis son un problema siempre presente,
pero por suerte, estamos en un área, en el centro-sur de la Provincia de Buenos
Aires, donde encontramos muy pocos toros positivos. Nosotros revisamos unos 600
al año, y difícilmente saquemos más de uno o dos enfermos. Esto hace que las
venéreas tampoco sean una gran preocupación para nosotros-
En ese momento, Agustina se quejó del intenso calor
que hacía dentro de la camioneta, ya que yo les había pedido que no prendieran
el aire acondicionado porque me hace muy mal. Esto dio pie para que John
llevara la charla al tema que los desvela en su zona, que es el golpe de calor.
Algo lógico, teniendo en cuenta que soportan temperaturas de hasta 50º C en
verano, y son muchos los problemas con la hacienda.
-¡Mirá John! Aquí los veranos suelen ser muy
rigurosos, aunque no tanto como en tu país. De todas maneras, me ha tocado
intervenir en muchas mortandades por insolación o golpe de calor. Sin ir más
lejos, en Los Sauces, hace unos treinta años, murieron 25 vacas en un solo día
por esta causa, cuando todavía Alfonso no se había hecho cargo del campo-
-¡Es verdad!- Intervino Alfonso –Yo recién me había
recibido y aquel asunto me afectó mucho. Resultó que fue un verano de seca y
hacía más de 40 días que no llovía. Además se dieron varias jornadas con
temperaturas altísimas. Ese día comenzamos la vacunación temprano, pero hubo un
pequeño accidente con un empleado y hubo que ir al pueblo con el herido.
Quedaron 400 vacas encerradas en los corrales de la manga hasta después de
mediodía. Cuando llegamos encontramos el desastre. Había 25 muertas y varias
con signos de insolación. Las largamos inmediatamente, y a las que quedaron caídas,
las bañamos con abundante agua fresca y les aplicamos antitérmicos. Algunas
pudimos salvar, pero eso fue un límite para mí. En cuanto me hice cargo de todo,
tomé algunas medidas que cumplimos rigurosamente-
-¿Cuáles son esas medidas Alfonso?- Preguntó John
–Me interesa mucho porque es nuestro gran problema-
Lo primero fue hacer pequeños montecitos de 15 o 20
árboles de mucha copa en cada potrero. Usamos Fresnos, Robles, Sauces, Paraísos
y Aromos. Esto es un gran alivio para las vacas que se amontonan a la sombra en
verano. Después renovamos todas las aguadas, hacemos limpieza periódica de las
bebidas, y recorridas diarias para asegurar una provisión continua de agua de
calidad y en abundancia. Y por fin, tenemos especial cuidado con los
movimientos de hacienda y trabajos en la manga. En tiempos de calor se comienza
el trabajo alrededor de las 6 de la mañana y se larga la hacienda cerca de las
10. A la tarde es lo mismo, se buscan las horas de menos calor. Con esto hemos
logrado que no haya más pérdidas por esta causa-
-¡Es lo mismo que hacemos allá!- Comentó John -¡No
hay nada nuevo bajo el sol!- Todos reímos con el juego de palabras del
muchacho.
En ese momento, llegamos al potrero donde estaba el
plantel de vacas Angus colorado de Los Sauces. Un excelente rodeo que es el orgullo
de Alfonso. Son 150 vacas, que en ese momento estaban casi todas con sus
terneros al pie. Un espectáculo para la vista. John miraba asombrado.
-¿Por qué eligió esta raza Alfonso? En mi zona se
cría sobre todo el Hereford, pero no se ven vacas de tanta calidad como estas-
-Te cuento que en la Pampa Húmeda, hace unos treinta
años, la cantidad de Angus y Hereford era bastante parecida, pero a partir de
entonces, los ganaderos se han ido volcando progresivamente a esta raza. No te
puedo explicar el porqué, ya que ambas tienen características productivas
semejantes. Solo te diré que aquí, el Hereford tiene algunos problemas como el
Carcinoma de células escamosas o Cáncer de ojo, y tal vez una mayor propensión
a las enfermedades podales. Quizá sea esa la explicación.
-Lo que me parece- Agregó John -Es que no son vacas
tan grandes como las nuestras. Australia vende sobre todo novillos muy pesados
de 550-600 kg, que es lo que demandan los mercados asiáticos que nos compran-
-¡Bueno! ¡Para nosotros ese es un tema de
controversia!- Dije, terciando en la charla -Lo ideal sería hacer algo
parecido, pero la realidad es que el consumo interno sigue prefiriendo animales
más livianos, y en general, nuestros rodeos producen novillos de 450-500 kg
máximo, con lo que estamos perdiendo un porcentaje importante de producción con
nuestro sistema. Ojalá que en el futuro esto se vaya corrigiendo-
Ya casi llegando de vuelta a la casa, se tocó el
tema de la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo y un dato que nos llamó la
atención, fue que John aseguró que en los rodeos que él conoce, se trata a la
vaca inseminada en los primeros sesenta días post parto con especiales
cuidados. Tanto que evitan llevarlas a la manga o aplicarles cualquier
medicamento con tal de preservar la preñez incipiente.
Con Alfonso nos miramos sonriendo. Entre nosotros,
el tema está en el centro de la escena. Hay indicios de que la aplicación de
vacuna antiaftosa produce disminución de los índices de preñez, por lo que se
ha sugerido a las autoridades, hasta que haya estudios bien diseñados, cambiar
la época de vacunación del total del rodeo para el otoño y dejar los menores
para la primavera, que es el momento del grueso de los servicios. Así es como
se trabaja en la mayoría de las provincias del país y en Uruguay, por lo que el
pedido no es descabellado.
Agustina se bajó a abrir la última tranquera y
llegamos pronto a la casa principal donde Dolores nos esperaba con un exquisito
almuerzo campero, como para que el australiano se vaya de regreso con los
mejores recuerdos de nuestro país.

