viernes, 9 de octubre de 2026

Recorriendo el campo con un australiano



La observación de un sistema productivo desde afuera puede ser algo enriquecedor, ya que a veces, la rutina hace perder la perspectiva crítica. En este caso, la visita de un profesional extranjero, fue un buen disparador para charlar sobre distintos temas en torno a la ganadería.

 

Todos los miembros de la familia Álvarez que conozco, tienen algo en común. Tanto los padres, como los tres hijos, son apasionados por el estudio y el trabajo. Cuando murió el abuelo Carlos, su hijo Alfonso se hizo cargo de Los Sauces, el campo familiar, en el Partido de Lobería. Ingeniero Agrónomo y miembro destacado del Grupo Crea local, pronto Alfonso transformó a Los Sauces en una buena empresa productora de carne y granos.

El sábado pasado me invitaron a una recorrida por el campo, en parte para ver el estado de los rodeos y también porque Agustina, la hija menor, estaba de visita junto con John, su novio australiano. El muchacho es un veterinario joven, pero con mucho futuro en la profesión, que se mostró ávido por conocer nuestra realidad ganadera.

Alfonso, los muchachos y yo, nos subimos a la Toyota nueva, y salimos directo hacia el potrero del fondo. Allí hay una gran laguna de unas 20 hectáreas, rodeada por un campo natural, al que en una época le hicieron intersiembra con Agropiro y Lotus. En este momento tienen alrededor de 200 vacas en parición. Comencé contando que allí tuvimos el problema de Leptospirosis hace algunos años. Hubo una gran tormenta de abortos y, aunque el diagnóstico se hizo rápido, costó encontrar la causa del problema, hasta que descubrimos que en las barrancas de un lado de la laguna, había colonias gigantescas de ratas, que fueron los vectores de la bacteria. A partir de ese momento, seguimos un estricto programa de vacunación contra la enfermedad y se empezó a controlar la población de roedores.

John seguía asombrado las explicaciones y me preguntó en su mal español:

-¿Y cuál era el serotipo de Leptospira que encontraron? ¿Vacunan solo contra esa variedad?

-En realidad la serología arrojó positivo para 4 o 5 serotipos, pero solo se pudo aislar Pomona como causante de los abortos, así que empezamos a utilizar una vacuna combinada contra enfermedades reproductivas, que incluye antígenos contra IBR, DVB, Campilobacter y 7 variedades de Leptospira, entre ellas Pomona. Eso, junto con la lucha contra las ratas, hizo que no hubiera más abortos por esa causa-

-¿Y tienen muchas pérdidas por venéreas como nos pasa a nosotros allí en Port Hedland?-

-En nuestro país, sobre todo en la Pampa Húmeda, tanto Tricomoniasis como Campilobacteriosis son un problema siempre presente, pero por suerte, estamos en un área, en el centro-sur de la Provincia de Buenos Aires, donde encontramos muy pocos toros positivos. Nosotros revisamos unos 600 al año, y difícilmente saquemos más de uno o dos enfermos. Esto hace que las venéreas tampoco sean una gran preocupación para nosotros-

En ese momento, Agustina se quejó del intenso calor que hacía dentro de la camioneta, ya que yo les había pedido que no prendieran el aire acondicionado porque me hace muy mal. Esto dio pie para que John llevara la charla al tema que los desvela en su zona, que es el golpe de calor. Algo lógico, teniendo en cuenta que soportan temperaturas de hasta 50º C en verano, y son muchos los problemas con la hacienda.

-¡Mirá John! Aquí los veranos suelen ser muy rigurosos, aunque no tanto como en tu país. De todas maneras, me ha tocado intervenir en muchas mortandades por insolación o golpe de calor. Sin ir más lejos, en Los Sauces, hace unos treinta años, murieron 25 vacas en un solo día por esta causa, cuando todavía Alfonso no se había hecho cargo del campo-

-¡Es verdad!- Intervino Alfonso –Yo recién me había recibido y aquel asunto me afectó mucho. Resultó que fue un verano de seca y hacía más de 40 días que no llovía. Además se dieron varias jornadas con temperaturas altísimas. Ese día comenzamos la vacunación temprano, pero hubo un pequeño accidente con un empleado y hubo que ir al pueblo con el herido. Quedaron 400 vacas encerradas en los corrales de la manga hasta después de mediodía. Cuando llegamos encontramos el desastre. Había 25 muertas y varias con signos de insolación. Las largamos inmediatamente, y a las que quedaron caídas, las bañamos con abundante agua fresca y les aplicamos antitérmicos. Algunas pudimos salvar, pero eso fue un límite para mí. En cuanto me hice cargo de todo, tomé algunas medidas que cumplimos rigurosamente-

-¿Cuáles son esas medidas Alfonso?- Preguntó John –Me interesa mucho porque es nuestro gran problema-

Lo primero fue hacer pequeños montecitos de 15 o 20 árboles de mucha copa en cada potrero. Usamos Fresnos, Robles, Sauces, Paraísos y Aromos. Esto es un gran alivio para las vacas que se amontonan a la sombra en verano. Después renovamos todas las aguadas, hacemos limpieza periódica de las bebidas, y recorridas diarias para asegurar una provisión continua de agua de calidad y en abundancia. Y por fin, tenemos especial cuidado con los movimientos de hacienda y trabajos en la manga. En tiempos de calor se comienza el trabajo alrededor de las 6 de la mañana y se larga la hacienda cerca de las 10. A la tarde es lo mismo, se buscan las horas de menos calor. Con esto hemos logrado que no haya más pérdidas por esta causa-

-¡Es lo mismo que hacemos allá!- Comentó John -¡No hay nada nuevo bajo el sol!- Todos reímos con el juego de palabras del muchacho.

En ese momento, llegamos al potrero donde estaba el plantel de vacas Angus colorado de Los Sauces. Un excelente rodeo que es el orgullo de Alfonso. Son 150 vacas, que en ese momento estaban casi todas con sus terneros al pie. Un espectáculo para la vista. John miraba asombrado.

-¿Por qué eligió esta raza Alfonso? En mi zona se cría sobre todo el Hereford, pero no se ven vacas de tanta calidad como estas-

-Te cuento que en la Pampa Húmeda, hace unos treinta años, la cantidad de Angus y Hereford era bastante parecida, pero a partir de entonces, los ganaderos se han ido volcando progresivamente a esta raza. No te puedo explicar el porqué, ya que ambas tienen características productivas semejantes. Solo te diré que aquí, el Hereford tiene algunos problemas como el Carcinoma de células escamosas o Cáncer de ojo, y tal vez una mayor propensión a las enfermedades podales. Quizá sea esa la explicación.

-Lo que me parece- Agregó John -Es que no son vacas tan grandes como las nuestras. Australia vende sobre todo novillos muy pesados de 550-600 kg, que es lo que demandan los mercados asiáticos que nos compran-

-¡Bueno! ¡Para nosotros ese es un tema de controversia!- Dije, terciando en la charla -Lo ideal sería hacer algo parecido, pero la realidad es que el consumo interno sigue prefiriendo animales más livianos, y en general, nuestros rodeos producen novillos de 450-500 kg máximo, con lo que estamos perdiendo un porcentaje importante de producción con nuestro sistema. Ojalá que en el futuro esto se vaya corrigiendo-

Ya casi llegando de vuelta a la casa, se tocó el tema de la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo y un dato que nos llamó la atención, fue que John aseguró que en los rodeos que él conoce, se trata a la vaca inseminada en los primeros sesenta días post parto con especiales cuidados. Tanto que evitan llevarlas a la manga o aplicarles cualquier medicamento con tal de preservar la preñez incipiente.

Con Alfonso nos miramos sonriendo. Entre nosotros, el tema está en el centro de la escena. Hay indicios de que la aplicación de vacuna antiaftosa produce disminución de los índices de preñez, por lo que se ha sugerido a las autoridades, hasta que haya estudios bien diseñados, cambiar la época de vacunación del total del rodeo para el otoño y dejar los menores para la primavera, que es el momento del grueso de los servicios. Así es como se trabaja en la mayoría de las provincias del país y en Uruguay, por lo que el pedido no es descabellado.

Agustina se bajó a abrir la última tranquera y llegamos pronto a la casa principal donde Dolores nos esperaba con un exquisito almuerzo campero, como para que el australiano se vaya de regreso con los mejores recuerdos de nuestro país.

 

 

miércoles, 7 de octubre de 2026

Antonio el partero

 



Antonio Galíndez es un muchacho fuera de lo común. Trabaja de mensual en la estancia “El Recuerdo” de los Avellaneda. Nacido en Corrientes, se vino para la Provincia con su familia siendo muy chiquito y cuentan que siempre se destacó por su viveza, curiosidad y habilidad para los trabajos del campo. A mí me cae muy bien, y se ve que la cosa es recíproca, porque cada vez que voy a ese establecimiento, se me prende como garrapata, preguntándome sobre cosas de animales o simplemente para charlar de mil temas.

El año pasado Juan Avellaneda compró 150 vaquillonas Angus preñadas y le avisó al chico que sería el encargado de atenderlas en la parición. Yo estaba cuando llegaron al campo. Apenas bajaron del camión y las vi, supe que la cosa iba a ser brava. Eran animales muy desparejos, y en el montón, había algunas que no pesarían más de 280 kilos.

 -¡Che Antonio! A vos te encargaron atender estas damas en la parición pero me gustaría pasarte algunos secretos para que, en lo posible, no se te muera ninguna y que puedas salvar todos los terneros-

 -¡Bárbaro doctor! ¡Cuando quiera!-

 Algunos días después, una tarde nos juntamos en la matera grande, al lado del galpón, cuando terminamos de atender un caballo. Hacía frío y lloviznaba. Antonio revivió el fuego y puso la enorme pava a calentar para tomar mate. Mientras cambiaba la yerba me dijo:

 -¡Bueno doctor! Dígame entonces ¿Qué tengo que hacer con las vaquillonas? Don Juan me dijo que me iba a dar un premio si no tenía mortandad y además, quiero aprender esos secretos suyos-

 -¡Mirá Antonio! Ser partero es un arte. Tanto con una vaca, como con cualquier hembra que te toque asistir. Cuantos más partos hayas atendido mejor vas a ser en esto. Tenés que saber que hay que estar encima de ellas durante el día y a veces, también de noche. En tu caso, vas a tener que recorrerlas por lo menos tres veces por día. La primera bien temprano, la segunda después de mediodía y la última, una o dos horas antes de que se ponga el sol. De esa manera, si te aparece alguna con problemas a última hora y no lo podés resolver solo, vas a tener tiempo de llamarme antes que oscurezca.

 -¡Por eso no se preocupe Jorge! Voy a estar todo el día atrás de ellas ¿Pero como sé si una vaquillona no puede parir?-

 -Tenés que acordarte que en la secuencia del parto, primero aparece una bolsa con líquido que nunca hay que reventar. Esa bolsa es la que va dilatando todo el canal blando, para que después el ternero tenga lugar para salir-

 -¡Ah! Dijo Antonio: Con razón las vacas que partea Raúl se atrancan tanto. Él me dijo que esa bolsa había que romperla-

 -¡No le hagas caso! Vos hacé como te digo y vas a andar bien-

 -¡Qué grande doctor! ¿Y si la bolsa está rota le meto mano nomás?-

 -¡Ahí hay otro asunto que precisa que tengas buen ojo y cancha! Los terneros se atrancan cuando son demasiado grandes, vienen con alguna mala posición o cuando las caderas de la madre son chicas o malformadas. Si no sale por el tamaño, vas a notar que el ternero asoma la puntita de las pezuñas y parte del hocico, pero no tiene suficiente lugar; entonces, apurate porque se te puede ahogar. Lo mismo tenés que hacer si solo ves que aparece una mano, el hocico y una mano, o la cola del ternero ¿Me entendés?-

 -¡Seguro! Si veo que la cría es demasiado grande, la vaquita muy chica y que el pichón no está bien colocado, le meto para sacarlo antes de que se ahogue ¿Qué más?-

 -¡No te apures! Antes de empezar a trabajar te ponés los guantes que te voy a dejar y preparás un balde con agua y desinfectante para lavarte apenas termines la tarea, y ahora sí, tenés que ver cómo ayudás. Lo mejor es que tengas dos maneitas finas, cortas y fuertes para atar las manos del ternero. Siempre hacelo por arriba de los pichicos, en el medio de la caña para evitar las quebraduras. A mí se me quebró un ternero atendiendo un parto en la Exposición de Palermo, y fue tanta la vergüenza, que nunca más me olvidé del asunto. Una vez que lo tenés atado, podés tirar a mano si viene fácil. Si no sale, prendele el aparejo que usan en las carneadas, para hacer algo más de fuerza, o pasala por la manga; atá el ternero a la tranca y abrí el cepo, para que sea la madre, al intentar caminar, la que tire sola. Este es un lindo truco que da mucho resultado.

 Yo prefiero hacer los partos con la hembra en el suelo bien maneada, salvo cuando hacés eso de pasarla por la manga. Con esto evitás problemas en las patas por un mal tirón-

 -¡Bueno! Ya sé que tengo que recorrer seguido, esperar que rompan la bolsa y cómo hacer para sacar los terneros ¿Qué me falta?-

 -Puede pasar que salga algún ternerito medio ahogado con líquido o envuelto con las membranas. Entonces tenés que limpiarlo, hacerle masajes en los costillares con la mano o algún trapo, y si ves que no alcanza a respirar porque tiene mucho líquido en los pulmones, lo colgás cabeza abajo en algún árbol un ratito, o lo agarrás de las patas y le haces calesita lo más fuerte que puedas, dándole varias vueltas, hasta que veas salir el moco por la boca y la nariz. Tené cuidado de no terminar como Manuel Quiroga que cayó mareado y vomitando al lado del ternero.

¡Otra cosa! Aseguráte, sobre todo si trabajás con vaquillonas, de dejarlas encerradas con su ternero en algún corral, porque es muy común que al ser primerizas, y con el estrés del parto, dejen a sus crías y no vuelvan nunca más-

 -¡No hay problema! Pero si con todos sus trucos no lo puedo sacar ¿Qué hago?-

 -¡Me llamás enseguida! Nosotros venimos pronto y de alguna forma lo vamos a hacer nacer-

 -¿Eso es todo Jorge?-

 -¡Es solo lo más importante! Pero no te quiero llenar de cosas que ya vas a ir viendo de a poco. Para terminar, te dejo esta inyección para que le apliques a la que ves con problemas. La droga se llama Clenbuterol. Provoca la relajación del músculo del útero o matriz. Con eso se logra que el ternero tenga una posibilidad más de vida y también hace más fácil acomodarlo si no se presenta bien-

 -¡Gracias doctor!-

 -¡De nada Antonio! ¡Suerte!-

 En aquella parición, Antonio logró 144 terneros vivos, salvó todas las vaquillonas y Juan Avellaneda le dio unos cuantos pesos de bonificación por su gran tarea.

 

 

lunes, 5 de octubre de 2026

En este octubre


Después de mucho tiempo, acá estoy de nuevo escribiendo.

La vida se ha puesto demasiado complicada. Mil cosas me roban los pocos minutos que antes dedicaba a contar mis cosas.

Trabajo, reuniones, informes, nuestro campito, ensayos de teatro, mantener la casa y hacer la contabilidad, entre otras cosas.

Hoy llovió y se suspendió un trabajo grande. Eso me dio este respiro con mate y música. Y voy a dejar correr las palabras.

Esta semana fui a dar una charla a mi Facultad. Me encontré con muchos amigos de mis años de docente. Además, volví a sentir la pasión de contar, mezclada con la nostalgia de aquellos tiempos, y el malestar de aún no saber, después de 18 años, cual fue la causa de que me sacaran malamente de la Facultad.

Vivir en un pueblo tiene la ventaja de que hay menos distracciones. Más tiempo neto de actividad. Se puede hacer quinta, carpintería, salir a caminar o a correr, andar en bicicleta, escribir sin rumbo.

Pero, en mi caso, no hay mucha vida social. Salvo lo que me da el teatro, y los ocasionales residentes que me acompañan un tiempo.

Por suerte tengo a alguien querido para compartir buenos momentos. Que llena ese hueco de afectos. Mis hijos grandes tienen sus familias y actividades, y los más chicos están estudiando lejos.

Vengo pensando en hacer una caminata hasta las montañas para cuando cumpla 70 años. Veré como esta mi físico. El desgarro que tuve a caballo, en septiembre de 2023, nunca curó bien y siento que no puedo correr mucho.

De todas maneras, tengo un buen cuerpo. Por suerte han pasado casi 20 años, y no he tenido que ir al médico. Solo le tengo que dar pequeñas ayudas, para que vuelva al estado de salud. La clave es la homeostasis. Inclinar un poquito la balanza. Solo hubo heridas, fracturas menores y otras cositas, producto de la actividad cotidiana.

El balance es muy bueno hasta acá. En todo puse pasión. Aproveché las oportunidades que me dieron, e hice mucho. Mis equivocaciones, torpezas y yerros, nunca fueron con mala intención. Aunque haya lastimado a alguien.

Me sorprendo pensando en mi futuro. Nunca como ahora. Siempre era hacer y hacer y disfrutar haciendo. Por eso me sorprendo. Es algo de la edad. Me gustan muchas cosas. Quisiera pintar con vivos colores, viajar sin apuro, escribir buenas cosas, tal vez una especie de legado de experiencias en la profesión, dar charlas y conferencias, y amar sin medida.

¡Por ahí ando en este octubre!  

martes, 7 de enero de 2025

Los perros no son humanos

Toleran el frío y el calor sin necesitar ropa o abrigo. Son capaces de correr todo el día y todos los días sin ser atletas. Su alimento natural es la carne cruda con grasa. Roer y triturar huesos les mantiene la boca y los dientes sanos toda la vida. Además, interactuar con sus congéneres desde cachorros, los ayuda a ubicarse en la sociedad perruna.

Conviven con los humanos desde hace milenios y, lamentablemente, han sido alejados de su estado natural, tal como lo hicieron sus amigos de dos patas.

La buena noticia es que los perros, si se los cría como perros, pueden volver a sus fuentes fácilmente.

Por eso, para tener animales sanos, fuertes y felices, es bueno darles espacio para correr, huesos con carne y grasa crudos como menú principal, dejarlos que se acomoden al frío o al calor como mejor puedan y hacer que jueguen y se reconozcan con la mayor cantidad posible de otros perros.

Así son aquellos con los que trabajo y convivo en el campo y el pueblo.

Esto pensé después de charlar con una clienta que acaba de comprar un perro de raza, que le llegó con una serie de recomendaciones ridículas. Le dijeron, entre otras cosas, que no podía de ninguna manera salir de la casa (en un pueblo de 300 habitantes) hasta tener al menos tres dosis de la vacuna quíntuple. Que solo debe comer una marca muy cara y difícil de conseguir de alimento premium y que, al crecer, solo deberá comer este alimento y, ocasionalmente, carne bien cocida sin grasa, zanahoria rallada, queso parmesano y jamón cocido.

Es increíble cómo la gente cree estas cosas, cuando criar un perro como perro, es lo más simple y satisfactorio para ellos y para nosotros.  

 

sábado, 15 de junio de 2024

Mi tercer libro

Ya está en la Imprenta mi tercer libro. Se llamará “Un veterinario y las mujeres Guerreras”.

Esta vez se trata de una novela que da la estructura general al libro y, dentro de ella, aparecen los relatos y cuentos cortos que tanto me gustan.

La idea de la novela, surgió después de leer algunos episodios que ocurrieron sobre el final del Imperio Inca o Tahuantinsuyo. En su período de mayor esplendor, entre los siglos XIV y XV, este Imperio se extendió entre los actuales territorios de Venezuela al norte y Argentina al sur. Pero como ha ocurrido sistemáticamente con todos los Imperios, llega un momento en que estallan guerras y divisiones que los terminan debilitando, y propician su caída.

En este caso, entre los años 1529 y 1532, se desencadenó la llamada Guerra Civil Inca, que enfrentó a los partidarios de dos hermanos: Atahualpa y Huascar. Fue una guerra sangrienta, que terminó con el triunfo de Atahualpa y la matanza de la nobleza cusqueña. Un asesinato masivo de todos los nobles y partidarios de Huascar. Hay crónicas de que la masacre incluyó también a los niños varones de las familias partidas de Huascar.

Este evento generó éxodos masivos, uno de los cuales fue protagonizado prácticamente por mujeres solas y algunos niños, que huyeron del territorio imperial, hacia un destino desconocido. Puede ser la colonia de mujeres de nuestro libro.

Finalmente, esta forma de incluir pequeñas historias dentro de otra mayor que las contiene, no es nueva. Me aproximé maravillado a esto, al descubrir “Las Mil y Una Noches”. Una de las mayores creaciones de la literatura universal, que ha inspirado innumerables obras de arte, teatro, cine y literatura a lo largo de los siglos.

Es lindo poder contar cosas. Ojalá les guste.

miércoles, 12 de junio de 2024

Una vaca traicionera

 


Esta terminando la temporada de tactos 2024. Este año me tocó revisar más de 12.000 vacas y vaquillonas de todos los pelajes y tamaños.

Trabajamos en mangas impecables y en otras lamentables. En establecimientos donde tienen la gente que hace falta para andar cómodo, o en otros donde apenas hay uno o dos ayudantes y el esfuerzo es mucho mayor.

De todas maneras, siempre es peligroso tratar con bestias de más de 400 o 500 kg de peso.

El último accidente lo tuve el mes pasado. Tenía que revisar unas 100 vacas, en un campito donde la manga es bastante precaria y solo había un muchacho como ayudante. De pronto, una de las vaquitas entró en la manga y la pasé a la casilla de operaciones, mientras mi compañero la esperaba en el cepo.

Esta manga tiene la puerta a la derecha, así que la abrí con intención de torcer un poco la cola de la vaca, para hacerla avanzar, pero apenas le toqué el rabo, sucedió lo que nunca hasta ahora: Se levantó en el aire y tiró una tremenda patada que me dio de lleno en la panza. Volé de espaldas como cuatro metros y aterricé sobre el balde donde tenía el agua para lavarme.

Y ahí quedé mirando el cielo sin poder hablar. Mientras tanto, el empleado, sintió el golpe y como estaba del otro lado de la manga, me gritaba para ver si estaba bien. Yo no podía contestarle, así que se pegó el susto de su vida pensando que me había matado.

Por suerte no se me rompió nada importante y después de un rato pudimos seguir tranquilamente con el trabajo y con una historia más para contar.

Recorriendo el campo con un australiano

La observación de un sistema productivo desde afuera puede ser algo enriquecedor, ya que a veces, la rutina hace perder la perspectiva críti...