lunes, 5 de octubre de 2026

En este octubre


Después de mucho tiempo, acá estoy de nuevo escribiendo.

La vida se ha puesto demasiado complicada. Mil cosas me roban los pocos minutos que antes dedicaba a contar mis cosas.

Trabajo, reuniones, informes, nuestro campito, ensayos de teatro, mantener la casa y hacer la contabilidad, entre otras cosas.

Hoy llovió y se suspendió un trabajo grande. Eso me dio este respiro con mate y música. Y voy a dejar correr las palabras.

Esta semana fui a dar una charla a mi Facultad. Me encontré con muchos amigos de mis años de docente. Además, volví a sentir la pasión de contar, mezclada con la nostalgia de aquellos tiempos, y el malestar de aún no saber, después de 18 años, cual fue la causa de que me sacaran malamente de la Facultad.

Vivir en un pueblo tiene la ventaja de que hay menos distracciones. Más tiempo neto de actividad. Se puede hacer quinta, carpintería, salir a caminar o a correr, andar en bicicleta, escribir sin rumbo.

Pero, en mi caso, no hay mucha vida social. Salvo lo que me da el teatro, y los ocasionales residentes que me acompañan un tiempo.

Por suerte tengo a alguien querido para compartir buenos momentos. Que llena ese hueco de afectos. Mis hijos grandes tienen sus familias y actividades, y los más chicos están estudiando lejos.

Vengo pensando en hacer una caminata hasta las montañas para cuando cumpla 70 años. Veré como esta mi físico. El desgarro que tuve a caballo, en septiembre de 2023, nunca curó bien y siento que no puedo correr mucho.

De todas maneras, tengo un buen cuerpo. Por suerte han pasado casi 20 años, y no he tenido que ir al médico. Solo le tengo que dar pequeñas ayudas, para que vuelva al estado de salud. La clave es la homeostasis. Inclinar un poquito la balanza. Solo hubo heridas, fracturas menores y otras cositas, producto de la actividad cotidiana.

El balance es muy bueno hasta acá. En todo puse pasión. Aproveché las oportunidades que me dieron, e hice mucho. Mis equivocaciones, torpezas y yerros, nunca fueron con mala intención. Aunque haya lastimado a alguien.

Me sorprendo pensando en mi futuro. Nunca como ahora. Siempre era hacer y hacer y disfrutar haciendo. Por eso me sorprendo. Es algo de la edad. Me gustan muchas cosas. Quisiera pintar con vivos colores, viajar sin apuro, escribir buenas cosas, tal vez una especie de legado de experiencias en la profesión, dar charlas y conferencias, y amar sin medida.

¡Por ahí ando en este octubre!  

En este octubre

Después de mucho tiempo, acá estoy de nuevo escribiendo. La vida se ha puesto demasiado complicada. Mil cosas me roban los pocos minutos q...