
El ternerón tuvo una mala caída y se fracturó el metacarpo derecho. Ahí estaba el pobre con pedacitos de hueso asomando en la fea herida, y muy dolorido, quietito en un rincón del potrero. Lo preparamos, hice una ligadura para evitar las hemorragias y corté los tejidos blandos...

...hasta separar la extremidad. Despues corté el hueso, hice un lindo muñon y le dí algunos pocos medicamentos para prevenir una infección.

Y ahí quedó el candidato feliz y contento, con una mano menos pero a salvo.
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