miércoles, 30 de junio de 2010

Damián y la comida

Hablando de nutrición y costumbres alimenticias, los animales más parecidos a los humanos son los omnívoros como los monos y los cerdos. Como no tengo monos muy cerca de San Manuel, me tomé algunos días y me fui a la Provincia de La Pampa. Y allí, entre los montes, encontré a Damián, un enorme chancho salvaje que se hizo viejo a fuerza de ser astuto, y lo empecé a reportear.
–¡Oiga Damián!- Le dije sin vueltas -Estoy viendo si puedo aprender algo de los animales salvajes para que los humanos comamos bien-
Me miró un rato largo con sus ojitos chiquitos como bolitas de juguete y se rió.
-¡A la pucha dotor! ¡Usté sí que es campeón! Por algo es tan mentao entre los animalitos. Es la primera vez que nos vienen a preguntar eso–
-¡No Damián! Esto es una idea vieja y que no es mía, pero yo quiero tener algunos datos porque estoy haciendo notas sobre este tema en un blog-
-¡Mire usté!- Dijo Damián -¿Y qué quiere saber?-
-¡Bueno! Para empezar quiero saber qué es lo que tenemos que comer-
-¡Vea amigo! ¡La cosa es así!- Dijo el sabio Damián –Tienen que comer todo lo que la naturaleza les ofrece, aunque es preferible la comida a la que están acostumbrados culturalmente-
-¡Claro!- Le dije –Será que para algunas cosas no tenemos las tripas preparadas. Fijesé en el sushi, Damián. Aunque lo toleremos, comer pescado crudo puede hacernos mal, lo mismo que el intenso picante de algunas culturas como las centroamericanas. Lo bueno sería probar las cosas nuevas, y si nos “caen” mal, acordarnos de las ratitas blancas y eliminarlas de nuestro menú-
Damián me miraba –No sé qué pasará con nuestras hermanas las ratas blancas pero así es como se hace-
-¿Y cuándo hay que comer?- Fue mi siguiente pregunta
-¡Cuando tengan hambre!- Afirmó rotundo y se quedó quietito
-¿Nada más?-
-¡No! ¡Nada más! Esto que parece no tener importancia es fundamental. Nosotros nos ponemos en marcha cuando tenemos hambre y dedicamos todas nuestras fuerzas a conseguir alimento. Nuestro organismo ha digerido bien la comida anterior y está listo para recibir más. La mayoría de ustedes tiene asegurada su provisión de comida, entonces nos pueden imitar comiendo solo si tienen hambre. Es una muy grata sensación tener hambre, sobre todo si uno está seguro que va a poder comer en el momento que quiera-
¡Qué lo tiró que es sabio! Pensé ¿O solo es simple y natural?
Y ahí nomás le tiré la última pregunta
-¡Diga Damián! ¿Y cuánto hay que comer?-
-Mire dotor. Ustedes dicen “Más vale pájaro en mano que cien volando” y tienen razón. Coman cuanto puedan hasta estar satisfechos. No hay más misterio. Y perdonemé porque ví pasar un cuis y me dio hambre. Voy a ver si lo puedo agarrar- Y se fue nomás casi sin despedirse.
Yo me volví en la camioneta para mi casa repasando esos simples consejos y tratando de redondearlos.
Hay que comer de todo. Cuanto menos elaborado mejor. Así como sale de la madre natura. Leche entera y sus derivados, huevos como tal, carnes variadas, agua y nada de porquerías con gas o con colores, frutas y verduras, si es posible cosechadas por nosotros, y todas las cosas que nos gusten y a las que nuestra cultura nos ha acostumbrado. Miremos con desconfianza los productos “mejorados”, las leches descremadas, los alimentos light, los diet, los adicionados con las vitaminas que naturalmente ya contienen, y todas las cosas que vivos comerciantes nos inducen a consumir con bombardeo propagandístico.
Comeremos todo aquello solo cuando tengamos hambre y en las cantidades que el cuerpo nos pida.
Pero seguramente que esto no alcanza para estar fuertes y ágiles como panteras. Es solo la parte del combustible. Pronto veremos que otros secretos tienen para contar nuestros amigos.

martes, 29 de junio de 2010

Ideas animales de alimentación


Y es así que existen animales carnívoros, herbívoros, frugívoros, granívoros, y otros no tan selectivos que son omnívoros y comen casi cualquier cosa. Entre ellos estamos nosotros.
Pero el punto es saber como hacen los animales salvajes para no equivocarse con sus alimentos y elegir siempre (o casi) lo que les hace bien y los mantiene sanos.
Hay dos cosas a tener en cuenta. Una es la conducta innata que hace que un bichito, aún aislado de su madre desde los primeros días, sea capaz de elegir sus alimentos. A esto se agregan las enseñanazas primero de la madre y el padre, y despues de la comunidad, sobre como procurarse esos alimentos y por fin, delicados mecanismos que le ayudan a corregir errores en esa elección.
Cuando estuve como pasante en la UNAM en el Distrito Federal de Mexico, una de las tantas cosas que ví, fué un interesante ensayo de comportamiento en ratas que era el "condicionamiento aversivo al sabor". Se tomaban lindas ratas blancas, y se les ofrecía para tomar un agua azucarada que les encantaba. Si dentro de los 30 minutos siguientes se les daba una sustancia que les provocaba malestares estomacales, las astutas ratas "aprendían" que el agua azucarada, a pesar de ser riquísima, les hacía mal. Y entonces ya nunca mas la tomaban. Esto lo integraban en una estructura cerebral que es el núcleo parabraquial.
Cuando volví a Argentina repetí estos trabajos tratando de saber si una rata mamá era capaz de avisar de alguna manera a sus hijos de este peligro, pero sorprendentemente, nunca les transmitió esta información. Por lo tanto, se puede inferir en este caso, que las ratas comen las cosas para las que estan programadas, que aprenden a obtenerlas en su vida en sociedad, pero no pueden enseñar algunas conductas nuevas.
¿Y los humanos? Al ser omnívoros estamos programados para comer todos los alimentos y la vida en sociedad nos enseña de que forma comerlos.
Si comemos carnes de todo tipo, y frutas y verduras de estación, tendremos todo lo que precisamos para estar sanos. Esa es la base. Y a esto podemos agregar cuantas cosas mas se nos ocurran para saborear, siempre que sean cantidades moderadas. Esto no fallará. No nos faltarán las proteínas, lípidos, azúcares, vitaminas y minerales necesarios para estar sanos.
Y si algo nos hace mal, tengamos la memoria suficiente como para no volver sobre esa comida y repetir el error, tal como hacen las buenas ratas blancas de laboratorio.

lunes, 28 de junio de 2010

Ideas animales

Uno no puede dejar de ser humano. Que para eso nacimos así. Pero cuando parece que la realidad nos agobia, queda siempre el recurso de inspirarse en las fuentes. Y no hay una fuente mejor que los animales salvajes.
La vida del humano, sobre todo en las ciudades, es cada vez más dificil. Se come mal, se duerme peor, se hace poco ejercicio, se vive en medio de la contaminación visual, sonora, del aire, del agua y del cerebro, que muchas veces parece explotar frente a tanta presión de la tele con mil canales, la PC y la comunicación instantánea, el teléfono que nos persigue hasta el delirio, las radios que bombardean a mil, y tantas otras delicias de la modernidad. Hay violencia, desorden, destrato, drogas para pasar de todo y bebidas para matarse.
Y entonces, viendo de afuera semejante cosa ¿Que se puede hacer? Les propongo fijarse en algunas criaturas del mundo que viven bastante bien. Se las ve serenas, bien alimentadas, en buen estado físico, armando sociedades exitosas para asegurar su supervivencia, donde se respetan las jerarquías y el orden, donde se juega y hay diversión siempre que se haya terminado con el trabajo, y donde duermen lo necesario sin sobresaltos.
Así que, como somos tan inteligentes, les podríamos robar algunas ideas de vida a los animales. Estaría bueno empezar viendo como hacen para saber que es lo mejor para comer, y cuando hacerlo. Estos candidatos lo hacen sin recurrir a nutricionistas ni estudiosos.

Continuará

viernes, 25 de junio de 2010

¡Al aire libre vale!

¡Es sospechoso! Pareciera que el tipo está siempre con algún desarreglo intestinal. Anteayer me tocó trabajar con él en la manga y como de costumbre se prendió en el cepo.
Y casi con cada vaca que se agachaba en un esfuerzo para agarrarla, Martinez se tiraba un pedo. Hasta que ya el concierto se hizo medio bravo y después de un nuevo ventarrón le dije: -¡Che Martinez! ¿Se te rajó algo?-
El bandido me contesto a las risas: -¡Al aire libre vale hermano!-
¡Que hijo de mil! Pensé ¿No se acordará de la vez que fuimos a trabajar a La Dulce en mi camioneta?

miércoles, 23 de junio de 2010

Futbol y animales

La vaquillona prolapsada esperaba. No le gusta el fulbol.
Saqué la hojita del almanaque y fue la primera vez que lo pensé ¡Hoy hay partido!
Estaba calentando el agua cuando sonó el teléfono. Miré el reloj: ¡6.15 hs! ¡Uh! Era un cliente con el gato regalón con una obstrucción de uretra, maullando dolorido desde la tarde anterior…-¡Traélo!- Le dije.
Y con una buena sedación y masajes suaves en el pirulín, por fin vi que aparecía el maldito tapón que no lo dejaba orinar. El resto fue solo el trámite de vaciar la vejiga y devolverlo a la preocupada familia.
Cuando se fueron tomé unos mates, dejé todos los papeles en orden y me fui a hacer tacto a uno de los últimos lotes de la temporada. Una mañana perfecta. Sin frío ni calor. Pero tal vez lo mejor es que no había ni una pizca de viento. Terminamos cerca de mediodía.
Llegué a San Manuel, puse algo de ropa en la “batea”, mi viejo lavarropas que de puro destartalado a veces pienso que puede llegar a causarme el tétanos con sus chapas rotas. Después dejé algo de comida en el horno y salí a correr por la sierra. Ya había un poquito de viento pero fue una buena movida.
Cuando terminé de almorzar me fui a un monte cercano a juntar una camionetada de leña para futuros asados, ya palpitando Argentina-Grecia. En eso estaba, bien transpirado y con un golpe grande de una rama en una rodilla, cuando me llamaron por una vaquillona con un prolapso de útero. Y llegué mientras escuchaba en la radio como cantaban los himnos. El tambero no sé si no me vio o se hizo el gil. De todas maneras no lo precisaba así que en media hora quedó la pobre muchacha feliz y contenta con su matriz repuesta en la panza, y yo corrí para mi casa a ver lo que quedaba de partido.
Y el segundo tiempo con el mate y la emoción enorme del gol del Titán querido y los mensajes a mis hijos que estaban tan contentos como yo.
Todavía quedaba algo de luz así que preparé la leña que había traído, cortando lo que pude con la motosierra, y después carneé un pato gordo que me había regalado el cura del pueblo por la atención de su vaca lechera.
Y así se pasó el día de Argentina 2 Grecia 0. Y quedaba lo bueno de meterse a leer un rato en la cama con el cansancio y los golpes en el cuerpo y el alegrón enorme de la selección en el ánimo.
¡Suerte para el domingo!

viernes, 18 de junio de 2010

Mientras la luna miraba

Había una luna llena enorme. La noche era muy fría cuando la lechera parida esa tarde, se cayó por una hipocalcemia aguda.
Llegué al campo enseguida. Le estaba dando el gluconato de calcio mientras conversaba con los dueños y de golpe dejo de respirar.
-¡Se murió!- Dijo el hombre y nadie habló más. La luna creo que se cagaba de risa viendo mi confusión de principiante.
Saqué apurado la sonda de la yugular y afirmé la bota izquierda sobre el hueco del codillo de la finadita y empecé una compresión rítmica. El silencio se cortaba con un cuchillo y yo dale que dale, la verdad que sin esperanzas de nada, pero estirando el triste momento.
De pronto el hombre empezó a insistir con que la dejara nomás. Que al otro día la iban a cuerear. Y que el problema era el guachito. Y como podía reemplazar el calostro. Y todas las pálidas imaginables.
¡Y de pronto el milagro! La vaca se arqueó y abriendo grande la boca dio una enorme bocanada y ¡Comenzó a respirar normalmente! Yo no lo podía creer. Era la primera vez que me pasaba.
Al ratito la enderezamos y en unos minutos se paró y se quedó quietita, dejando que se arrimara el ternero hambriento.
¡Y todos felices y contentos! Hasta la luna.

miércoles, 16 de junio de 2010

Anécdotas con pimienta

Estas historias me fueron referidas por el colega, Dr. Renato Briano. Hombre viajado, curioso, y con una envidiable memoria.

Tapia y Martinez salieron para Ayacucho bien temprano en la rastrojera roja destartalada. Tenían seis kilómetros de tierra hasta la ruta 29. Eran compañeros de trabajo y muy amigos. Iban charlando y fumando el primer cigarro de la mañana.
Cuando llegaron a la ruta, Tapia miró bien y le dijo a Martinez: -¡Mar del Plata libre!-
Y Martinez subió al asfalto.
Pero el auto se apareció del lado de Buenos Aires a toda velocidad.

Estación Arboledas del Ferrocarril Sud. Alrededor de 1953. Estaban cargando un tren especial con hacienda para Liniers y se había quedado atrancado un novillo gordo entre vagón y vagón. La tropa no avanzaba. Además de los gauchos de a caballo había un empleado de la estación que mas que ayudar estorbaba. Por ahí se sintió fuerte: -¡Hagale bulla ferroviario, aunque sea con el ojete!-
Siguieron risas generales y algún sapucay. La cuestión es que el tipo atinó a ayudar.

Comisaría de Azul. Decada del 40. El comisario, don Reginaldo Ferreyra, estaba de recorrida a los presos junto con algún judicial.
Al pasar por un calabozo con seis detenidas mujeres, una de ellas dijo: -¿Alguno de ustedes fuma sucomisario dotor?- Y ante la negativa a darles un cigarrillo, se levantó la pollera (sin bombacha) y les gritó, agarrándose las partes: -¡Chúmbale barbucha, chúmbale!-

Reginaldo Ferreyra, criador de gallos de riña y comisario en Azul, fue muy amigo de Omar J. Menvielle, poeta criollo autor de "Regalón de mi Tata".

Los perros no son humanos

Toleran el frío y el calor sin necesitar ropa o abrigo. Son capaces de correr todo el día y todos los días sin ser atletas. Su alimento natu...