martes, 19 de mayo de 2015

Una astilla




-¿Qué te pasó hermano?- Le pregunté en voz baja. Ya es sabido que los animales me hablan solo cuando la gente descreída no los escucha.
El caballo grandote me guiñó un ojo indicando que me acercara otro poco. Simulé entonces que me daba trabajo aplicarle la endovenosa en el suelo y arrimé el oído a su boca.
-¡No lo va a poder creer dotor!- (no sé porque nunca me dicen doctor, o Jorge nomás) -Me pica allá abajo desde hace días, y no encontré nada mejor para rascarme que aquel tronco viejo que está al lado del galpón-
-Esperá gaucho ¿Qué es lo que te pica?-
-¿Y qué va a ser?- Dijo un poco insolente -¡El pito dotor! Me pica el pito una barbaridad, así que me estuve refregando contra el tronco y se me debe haber clavado alguna maderita, porque sentí un pinchazo fuerte, y ahora se me hizo ese bulto que usté encontró
-¡No te aflijas!- Le dije para tranquilizarlo -¡Enseguida te lo voy a acomodar! Vos cerrá los ojos y pensá en algo lindo-
¡Metalé dotor! Dijo el tostado, y cerró fuerte los ojos negros.

Tome el bisturí con delicadeza y le hice un corte rápido y certero. Pronto salió el pus y la bendita astilla que tenía incrustada.

lunes, 18 de mayo de 2015

Son años...

Hace mucho tiempo tuve 30 años. En ese entonces ya había vuelto como docente a la Facultad de Veterinaria de Tandil. Algo bueno se me vería, porque el Decano de esa casa de estudios, me llamó un día a su despacho, para ofrecerme tener a cargo el área de clínica completa, es decir, quedar como responsable de clínica de grandes animales, de pequeños animales y la parte de laboratorio.
El asunto fue un gran halago, pero a la vez, me abrumó el sentir que no tenía la suficiente experiencia para cumplir de la mejor manera con la función. Aquella vez, y aún hoy, valoro enormemente la trayectoria. Creo que el que quiera ocupar un puesto directivo, debe haberse “pelado la frente” para conocer íntimamente cada detalle de lo que tendrá a cargo y poder hacerlo de la mejor manera.
Así fue que decidí rechazar amablemente la oferta y seguir tranquilo con mi camino. Preferí seguir “pelándome la frente”.
Hoy veo muchachos de aquella edad que no tienen prurito en aceptar cargos de ministros de un país y ponerse al frente, entre otras cosas, de la economía. Veo también muchachas sin experiencia, tomar cargos en la justicia y atentar contra algún juez de la corte suprema de avanzada edad, en contra de todo principio legal y moral.
¡Mamma mía! Diría mi abuela Bianca. Parece que no los abruma el escaso conocimiento práctico que tienen de las cosas.


domingo, 17 de mayo de 2015

Por donde andamos


Las cuatro damas descansando después de la operación

Meses tremendamente movidos. Pasó de todo. Animales heridos, mortandades de vacas, cirugías muy bonitas y exitosas; y otras, también bonitas, pero que no alcanzaron para salvar a los intervenidos, miles de tactos en vacas y vaquillonas, partos distócicos y cesáreas, animales agusanados y muchas cosas más.

El viernes pasado tuvimos que ir hasta un campo cerca de la estación Ramos Otero. Allí castramos dos potros gateados y terminamos la mañana haciendo cuatro ovariectomías de perras, en un quirófano improvisado en el galpón.
Al mediodía, el dueño nos invitó con un guiso carrero bien condimentado y algún vasito de vino.
En eso estamos.

jueves, 1 de enero de 2015

Se vienen algunos cambios

¡Todo llega! Despacito pero sin pausa, el tiempo va acomodando las cosas. Parecía que Carlitos no se iba a ir nunca, y sin embargo, un día se tomó el buque y de toda su banda no quedó más que el recuerdo. Y con estos delincuentes, mentirosos y atropelladores va a pasar lo mismo.
Da bronca y pena que no lleguen a tener algún castigo por el daño que han hecho.
A veces me imagino que reconfortante sería que aparezca un gobierno con un líder muy, pero muy honesto, capaz de dedicar el tiempo necesario a investigar y detener a todos los corruptos que se han enriquecido en la función pública, y quitarles lo mal habido para rematarlo públicamente, y que, además, revise una por una todas las leyes conflictivas que salieron del congreso en estos años por la prepotencia y autoritarismo del número de congresales, ignorando olímpicamente al resto del país.
¡Qué linda recompensa sería para los que nos rompemos el alma trabajando como burros todo el año y sin embargo apenas si podemos llegar a tener una casita donde caernos muertos! Para nosotros, estos tipos que en diez años de función pública, ostentan mansiones impresionantes, autos de carrera, yates y aviones, son un verdadero insulto y realmente nos desalientan ¿Cuál es el premio por ser derecho, salvo el de estar a salvo de los reproches de nuestra propia conciencia?
Tiene que haber una persona capaz de esto. Un tipo así sería ejemplo y faro. Se va a rodear de gente parecida a él y estos, a su vez, tendrán otros con las mismas cualidades alrededor. Seguramente los corruptos seguirán vivitos y tratando de robar como siempre, pero el chiste sería castigarlos y no asociarse a ellos para afanar también.
Tiene que haber una persona temerosa de la ley. Que no le dé lo mismo cumplirla que pasarla por arriba, amañando jueces y fiscales. Un tipo que sea ejemplo con sus acciones. Que deje claro, sobre todo a los pibes, que no es lo mismo ser un estudiante o trabajador mediocre, que una persona que apunte siempre a ser el mejor en su tarea.
Que cumpla con las leyes. Que no se ría de todo el mundo cuando viaja en una Ferrari a 200 km/h por la ruta 2, que no se jacte de haber terminado su carrera universitaria con un triste 4 de promedio, y que sea capaz de mostrar su título con orgullo a quien se lo pida. Una persona que llegue al gobierno sabiendo que es solo por cuatro años y que en ese tiempo va a perder más de lo que va a ganar, pero que después de los cuatro años, pasará a ser otro de la larga lista de los que dieron tiempo y esfuerzo por su país. Que esa, y solo esa, sea su recompensa. Y si lo siente así, ya no será necesario gastar un solo peso en propaganda de ningún tipo ¡Nada! Ni comprar medios de prensa, ni adueñarse de programas de futbol, ni colgar carteles, ni nada ¡Total! ¿Para qué? Si esa persona y todos los demás, sabemos que es solo un inquilino del gobierno que nos está sirviendo, y que está haciendo lo mejor posible en los cuatro años que le tocan.
Cosas simples, fáciles. Me gustaría un tipo ordenado, metódico, trabajador, con buen trato, firme en sus convicciones. Que no se crea el mejor de la historia, ni el iluminado que va a enseñarle el camino al mundo. Que solo quiera tomar las cosas buenas de los demás y mejorarlas. Que al terminar su mandato, nos deje la idea grabada a fuego de que para ganar algo hay que trabajar muy fuerte y no esperar a que el Estado nos lo regale.
Orden, esfuerzo, disciplina, estudio, trabajo.

¡Ojala!     

viernes, 26 de diciembre de 2014

Dos de Garavelli

José Garavelli fue un vecino muy conocido de San Manuel. Hijo de inmigrantes italianos, hablaba un cocoliche muy gracioso, lleno de palabras mezcladas del español y el italiano de sus padres. Trabajó mucho en la bolsa, en épocas en que la producción de granos se movía en carretas hasta el pueblo, y después se trasladaba en tren hasta el puerto de Quequén.
Garavelli, además, era pituquito y mujeriego. Una de sus hazañas más recordadas fue con la Porota, una enfermera muy vistosa de Tandil, que trabajó varios meses en la Sala de Primeros Auxilios. El tipo aseguraba que tenía un romance con la chica y que ella moría por él. Una tardecita de verano, estaba la barra de amigos tomando fresco en la vereda del club Atlético. Allí estaba Garavelli, enredado en charlas y cuentos. De pronto la vieron venir muy oronda a la Porota. Cuando pasó al lado del grupo de hombres que la descuartizaban con la mirada, Garavelli se adelantó galantemente y le dijo:
-¡Porotita! ¿Nos vemos esta noche?-
La morocha se dio vuelta y sin dudarlo le contesto:
-¡Garavelli! ¡Por que no te vas a la rep… madre que te recontrapa…!-
Todos quedaron pasmados con el maltrato de la linda, hasta que Garavelli, tipo canchero, dijo:
-¡Como disimula la chiquita! ¿Vieron?-

Ya de grande, y medio maltrecho por los trabajos brutos, Garavelli consiguió un laburito bien liviano. Todas las mañanas esperaba el colectivo en la estación de servicio, y se encargaba de llevar dos maestras que venían desde Lobería, hasta la escuelita de La Bodega. El viaje lo hacía en una jardinera, tirada por un caballito blanco muy trotador. Un día, ya casi llegando a la calle donde doblaban para recorrer los últimos mil metros hasta la escuela, Garavelli vio que en el campo de los Almaraz, el padrillo estaba en trámite de servir a una yegua. Toda la función estaba por suceder al lado del alambrado, así que el cochero se entusiasmó con el excitante espectáculo. Y tanto se entusiasmó, que en lugar de doblar donde tenía que doblar, siguió de largo. Entonces, una de las maestras le pegó el grito:
-¡Le erró Garavelli!
Y el pobre hombre, aturdido por la bestial escena de sexo, se dio vuelta y dijo:
-¡Que le va a errar señorita, si se lo mandó hasta el tronco!-

  

domingo, 14 de diciembre de 2014

Ausencia con motivos


Operando la rótula de un caballo


Con dos de los residentes


Un grupo de artistas antes de salir a escena. Puros nervios

Hace mucho tiempo que no escribo y tal vez los seguidores de este blog estén pensando que mis días han quedado en calma y ya nada digno de comentario sucede en ellos. Pero no. Al contrario. Los dos últimos meses han sido de puro vértigo. En realidad todo este año.
El trabajo profesional demanda la mayoría de las horas. Ahí andamos entre vacas, caballos, ovejas, cerdos y perros, curando, suturando heridas, operando montones de cosas y ayudándolos a reproducirse. Hemos hecho mucho con Juan, pero también nos han acompañado diez residentes. Algunos de la Facultad de La Plata, otros de la Escuela veterinaria de Nantes en Francia y dos escoceses de los que ya les conté en otras entradas.
En estas últimas semanas hice varias cosas de mi antiguo oficio de carpintero. Arreglé muebles, hice ventanas y ahora andamos junto con los chicos en la construcción de una balsa para ir a pescar a las lagunas.
También estoy en un proyecto familiar en un campito algo alejado de San Manuel pero que me ha hecho viajar bastante. Para el año próximo tal vez podamos tener las primeras vacas. Veremos si todo va bien.
Este año me tocó colaborar con la Revista Visión Rural, de INTA Balcarce, en una sección que llamamos Rincón Ganadero. Idear, escribir, corregir e ilustrar los artículos me demanda bastante tiempo.
Como de costumbre, en estos últimos meses tuvimos bastante actividad teatral. Volvimos a dar “La herencia de los Pérez”, con la novedad de que uno de los actores no pudo trabajar y entonces, además de dirigir, tuve que actuar. La semana pasada dimos “El mago y la bella” con los egresados de 5° año del colegio. Es el 14° año que hacemos estos trabajos y realmente salen obras muy divertidas. Todavía nos queda, para el viernes 19, presentar la obra “Año nuevo, vida nueva” con gente de la Escuela 27, donde también tendré que dirigir y actuar.
Lo mejor de todo fue la vida familiar, con mis siete hijos, nueve nietos, madre, hermanos y sobrinos, que hacen que se repitan las reuniones, fiestas, egresos y mil cosas más.

Por esto, y otras muchas cosas que me han tocado en estos tiempos, es que me alejé un poco de estas páginas. Lo bueno es que hay un montón de cosas nuevas para contar así que aquí estaré. Como dice el slogan de Cronica TV… ¡Firme junto al pueblo! 

martes, 28 de octubre de 2014

Un prolapso de útero




-¡Rápido doctor!- Rogó la vaquillona negra -¡No le puedo explicar lo feo que es caminar con todo el útero colgando hasta los garrones!-
-¿Pero te duele mucho Negra?- Pregunté intrigado
-¡La verdad que no! Lo único que siento es eso pesado que me golpea las patas-
-Por las dudas no te muevas mucho. La semana pasada tuve que ver una vaquita que se desesperó y terminó arrancándose el órgano a patadas-
-¿Y la pudieron salvar?-
-¡No! Se desangró muy rápido. Ahora está en el freezer de los González lista para ser consumida en un asado-
-¡Pobre!- Dijo la Negra. Y se quedó pensando. Tal vez en su destino.
Le apliqué algo de anestesia epidural, después una droga que ayuda a relajar el útero, lo reintroduje bien lavado y por fin, completé con una buena sutura vulvar y los antibióticos necesarios.
Allá se fue la buena Negra aliviada de sus padecimientos y agradecida con la atención. 

Castración y ejercicio

  Influencia de dos rutinas de ejercicio, sobre la evolución post-castración en equinos   Spinelli, J.*, Dagradi, R.**, Segura, N.** ...