miércoles, 2 de junio de 2010

Vacas salvajes

Esta que se vé en primer plano es una planta
de curro de las que menciono en lo que sigue

Hace unos 40 o 50 años, algunas vacas de un rodeo Angus de un campo pegado a la gran sierra de San Manuel, se fueron hacia la meseta de arriba y jamás pudieron recuperarlas. La enorme cantidad de Curro, que solo tiene algún control cuando la sierra se incendia, hizo imposible bajarlas.

Y se hicieron salvajes.

Cuando llegué a trabajar en la zona oí los cuentos de estas vacas pero nunca las había visto, hasta que me tocó hacer tacto a un rodeo de otro de los campos que comparten la sierra.

Junto con las casi 300 vacas mansas, venía una de las salvajes. A veces, cuando se quedan sin agua de manantial, bajan hasta los bebederos. Esta había caído de esa forma. Era una vaca chiquita, muy renegrida, ágil y fibrosa. Llegó a la manga en el montón y en cuanto entró al corral, se cortó del resto y empezó a buscar la forma de escaparse. Balaba desesperada y se tiraba contra los alambrados. Decidimos dejarla sola y empezamos el trabajo. Las mansas iban desfilando. A media mañana, le tocó entrar a la loquita. Venía hecha una furia. Alerta, babeante, con ganas de atropellar a cualquiera. La agarraron en el cepo y la revisé mientras daba gritos desaforados. Y cuando la largaron, pasada de la rabia, salió disparando, saltó un alambradito, y se vino al enorme fuego donde se calentaban las marcas ¡Y se paró encima!

No la podíamos sacar, mientras la bestia enfurecida se calcinaba viva. El olor a pelo quemado se hizo insoportable. Las manos, parte del cogote y la cabeza quedaron en carne viva y le empezó a salir sangre por los ojos. Hasta que decidió salir sola del infierno. Primero corrió ciega para el lado de la manga obligando a todos a subirse en las tablas, y después, se tiró contra otro alambrado, cayó patas para arriba y al rato se murió.

Ese fue mi primer encuentro con una vaca salvaje. Después las he visto montones de veces en mis caminatas por la sierra, y hasta he tratado algunas otras que bajaron, y no eran tan belicosas como la loca.


Pero allí están en la sierra, felices y contentas, a pesar de los esfuerzos que han hecho por terminarlas.

5 comentarios:

  1. hola,
    Es una historia triste. Pobre vaca, pero si era salvaje no tendrian que haberla agarrado con el cepo, no era necesario o si? q horor, no es una historia muy agradable, pero es una historia...
    saludos doctor Spinelli!
    que tenga un buen día...pobre vaca!

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  2. te agradezco la historia Jorge, porque además de sorprenderme me demuestra la cantidad de temas en la que soy ignorante. Nunca me había detenido a pensar que había vacas salvajes. Espero que no suene tonto.

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  3. Y sí Verónica!!! A veces pasan estas cosas y a vos Viviana te cuento que hay otro rodeo salvaje en Chubut, que se hizo famoso por una nota que hicieron hace algunos años en La Nación Revista. Y seguramente debe haber muchos mas en otros lugares del país.

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  4. increible, cruda y fantastica historia dr.
    espero verlas antes de irme de este mundo...
    seguro que si !
    saludos desde Peru doc !

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  5. Que horror, pobre vaquita!
    Me dio mucha pena...

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